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domingo, 11 de octubre de 2026
Festival Todas Las Voces Todas Noviembre 2003. Quito. Fundación Guayasamín. Ecuador
lunes, 30 de marzo de 2026
Quilapayún + Víctor Jara: Canciones Folklóricas de América. OP-80340. EMI Odeón. 1971. Japón
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● Quilapayún y Víctor Jara, cantando al mundo
Hace poco
tiempo, un disco de excelente contenido —“El cóndor pasa / Quilapayún”
(OP-80219)— marcó el debut en Japón del grupo Quilapayún. Debido a la
gran acogida que tuvo, ahora se presenta su segundo álbum.
El
magnífico grupo juvenil chileno Quilapayún, como ya se mencionó al
presentar su disco debut, es un conjunto de música folclórica formado
exclusivamente por estudiantes universitarios (en el año 1970). Sus integrantes
son: el tenor Carlos Quezada, Rodolfo Parada; los barítonos Patricio Castillo y
Willy Oddó; el bajo-barítono Hernán Gómez; y el bajo Eduardo Carrasco. Todos
ellos tocan guitarra u otros instrumentos folclóricos similares (como el
charango), y algunos también interpretan la quena andina, una flauta de
profundo carácter emocional. Junto con sus frescas armonías vocales, poseen una
capacidad interpretativa de altísimo nivel.
Por
supuesto, estudian profundamente el folclore de su país, Chile (canciones
populares y música tradicional), adquiriendo un conocimiento sólido. Pero al
mismo tiempo, también han mostrado un interés constante por la música popular
de otros países del mundo, especialmente de América Latina y España, con
quienes comparten idioma. Incluso en estas tendencias internacionales, las
composiciones e interpretaciones de Quilapayún siempre transmiten un
sentimiento de solidaridad con todas las personas. Se percibe que mantienen
siempre una clara conciencia de su misión como grupo con ideales.
El disco
que aquí presentamos resalta especialmente ese carácter internacional de Quilapayún.
Incluye no solo canciones de América del Sur y España, sino también de Israel y
Norteamérica. Además, no se limita a lo que tradicionalmente se entiende como
“folclore”, sino que incorpora también lo que podría llamarse “nuevo folclore”:
canciones modernas con autores y compositores claramente identificados. El
resultado es un LP variado, accesible y lleno de riqueza.
Este
disco tiene, además, otro aspecto importante. En él no solo participan los
miembros oficiales actuales de Quilapayún, sino también el destacado
cantante de música folclórica chilena Víctor Jara. Cantante, guitarrista y
poeta, Víctor Jara posee una voz suave y una interpretación llena de humanidad.
Aunque aún puede considerarse joven, en los últimos años se ha convertido en
una figura de gran popularidad. Cabe señalar que anteriormente formó parte del
excelente grupo folclórico chileno Cuncumén, y también colaboró en la
fundación de Quilapayún (1965). Actualmente desarrolla su actividad como
solista independiente.
Lado A
1.
Hushabye (ハッシャバイ)
En primer
lugar, se trata de una canción en inglés poco habitual dentro del repertorio de
Quilapayún, un tema perteneciente al folclore de los Estados Unidos.
Existe otra canción conocida con el mismo título, pero desde hace mucho tiempo;
sin embargo, la palabra “Hushabye” significa algo así como “duérmete” o
“arrullo”, por lo que es un título apropiado para una canción de cuna.
La
versión que aquí se interpreta, “Hushabye”, figura acreditada en el sello
discográfico a Yarrow y Stookey (Peter, Paul & Mary). No obstante,
originalmente es una canción tradicional que cantaban las madres
afroamericanas. Desde hace bastante tiempo ha sido interpretada por diversos
cantantes de folk, comenzando por Pete Seeger.
(3’50”)
2. Bailecito (バイレシート)
El
término bailecito proviene de “baile” (danza) con un sufijo diminutivo,
lo que expresa algo así como una forma cariñosa o afectuosa de decirlo. En
regiones que abarcan desde Bolivia hasta el noroeste de Argentina, esta palabra
también se utiliza como nombre de un tipo específico de danza.
Se trata
de un baile sencillo y encantador, en el que una pareja (hombre y mujer) danza
agitando pañuelos. Su ritmo combina compases de 6/8 y 3/4, característicos del
folclore sudamericano, y presenta además vestigios de escalas pentatónicas de
estilo incaico. La melodía, aunque ligera, contiene también un matiz
melancólico.
El sonido
de la quena y del charango (un pequeño instrumento de cuerda originario de los
Andes, hecho antiguamente con el caparazón de un armadillo) crea una resonancia
particular que, una vez escuchada, resulta inolvidable y evoca intensamente el
paisaje andino. También es interesante el grito inicial que introduce la
canción.
(2’24”)
3. Paloma del palomar (鳩小舎の鳩)
Esta es
una canción popular que llegó al continente europeo y se relaciona con la idea
de “Madre España”, como llaman a veces los pueblos de América Latina a la
tierra de sus antepasados. Es un canto tradicional que se ha transmitido desde
hace mucho tiempo en la región de Asturias, al norte de España.
Al igual
que ocurre con muchas canciones populares antiguas japonesas, la letra no sigue
necesariamente una lógica estricta, y expresiones como “レ・レメ・レメンデ” parecen no tener un significado concreto,
funcionando más bien como recursos fonéticos.
(1’09”)
4. Duerme, negrita (ドゥルメ・ネグリータ)
Esta obra
pertenece a uno de los compositores más destacados nacidos en Cuba, en el
Caribe: Eliseo Grenet (fallecido en 1951). Es una canción de cuna en la que,
con ternura, se invita a una niña que no quiere dormirse a que descanse.
En esta
grabación se puede escuchar como interpretación solista de Víctor Jara.
(3’36”)
5. Lágrimas de mi madre (わが母の涙)
Esta
melodía profundamente emotiva es una yaraví de Bolivia. El yaraví suele
caracterizarse por un tempo lento y una expresión melancólica, y se dice que su
origen se remonta al harawi, un canto lírico del Imperio Inca.
En países
que formaron parte de ese imperio, como Perú y Bolivia, el yaraví sigue interpretándose
hoy en día. En muchos casos, como en esta pieza, se ejecuta con instrumentos
como la quena y el charango.
(2’41”)
6. El arriero (牛車の御者)
Esta es
una canción de estilo campestre compuesta por el cantante folclórico uruguayo
Daniel Viglietti. Aunque todavía joven (nacido en 1939), recientemente ha
publicado discos LP incluso en París, destacándose como compositor, cantante y
guitarrista comprometido con su país.
La forma
musical corresponde a la huella, aunque difiere de la huella tradicional
argentina, por lo que puede considerarse una composición libre dentro de ese
estilo.
(2’01”)
Lado B
1. Mare,
mare (マレ,マレ)
“Mare,
mare” es una de las formas de danza tradicional transmitidas en Venezuela. Los
investigadores suelen clasificarla como representativa de las danzas de origen
indígena, pero en la versión aquí interpretada predominan más bien elementos de
tradición europea.
El ritmo
también responde a patrones comunes en las sociedades mestizas de América
Latina, combinando compases de 6/8 y 3/4, sin que se perciba claramente un
carácter puramente indígena.
(Continuación
de “Mare, mare”)
Según algunos estudios, el término podría referirse originalmente a un tipo de
flauta utilizada por los pueblos indígenas, pero en esta letra parece emplearse
más bien como si fuera el nombre de un jefe o figura imaginaria.
(2’26”)
2. Noche de rosas (薔薇の夜)
En este
LP, Quilapayún continúa su “viaje internacional”, y en esta ocasión nos
lleva hasta Israel, en el Medio Oriente. Este país cuenta con muchas canciones
hermosas, cargadas de misterio y una melancolía particular.
“Noche de
rosas” (Erev shel shoshanim), compuesta por M. Dor y J. Hadar, es una de
las más populares y encantadoras. Se canta en su idioma original, el hebreo, y
su significado general es:
“Noche de
rosas, salgamos al jardín. El aroma de la mirra llena el aire, y la noche
desciende suavemente. Sopla una leve brisa entre las rosas. Ven hacia mí en
silencio, es un canto de amor. La paloma alza su voz, y en tus cabellos
florecen las rosas. Mi noche de rosas, quisiera recogerte.”
(2’36”)
3. Tres bailecitos (3つのバイレシート)
Escuchemos
nuevamente un bailecito de Bolivia. En esta pieza se enlazan tres
melodías diferentes en forma de medley. Se utilizan dos charangos (o quizás
pequeñas guitarras), creando un efecto sonoro original, intenso y hermoso.
Este tipo
de riqueza expresiva es una muestra de la profundidad artística de Quilapayún.
(2’26”)
4. Girasol marchito (枯れひまわり)
Una obra
original de Víctor Jara, tanto en letra como en música. Es una canción que
parece evocar recuerdos fragmentarios de la infancia, con un tono casi onírico.
Resulta
especialmente interesante el equilibrio entre modernidad y sensibilidad que se
percibe en la composición, incluyendo su introducción y pasajes instrumentales.
(2’55”)
5. El campo de mandioca (マンディオカの畑)
La
mandioca (también llamada yuca) es un tubérculo cultivado en partes de América
del Sur. De ella se obtiene una harina conocida como tapioca, que en el norte
de Brasil constituye un alimento básico.
Esta
canción, que expresa simpatía hacia un joven que trabaja en un campo de
mandioca, está interpretada en español, aunque se cree que su origen podría ser
brasileño (el autor del texto aclara que no lo ha confirmado completamente).
(2’18”)
6. El turururú (エル・トゥルルル)
Volvemos
a España con una canción popular muy conocida, incluso utilizada como canción
de cuna. Se dice que proviene de la región de Salamanca (noroeste de España), y
en ocasiones también se le da el título de “El marido se murió”.
Aunque la
letra tiene un trasfondo algo oscuro o incluso macabro, la canción transmite al
mismo tiempo un cierto tono humorístico.
(2’19”)
7. Conejito (コネヒー)
Presentada
como una “pieza humorística”, es una canción muy alegre, típica de un bis o
cierre. El título parece referirse a un “conejito”.
En la
letra, las últimas sílabas de cada verso se “tragan” y no se pronuncian
claramente, lo que aumenta el efecto cómico de la canción. Como acompañamiento,
se escuchan sonidos que recuerdan a animales alrededor de una conejera, lo que
refuerza su carácter juguetón.
(1’34”)
[Shigeru
Hamada] (autor
del texto)
Quilapayún y Víctor Jara cantan al mundo
● Introducción
A través de este disco, se puede conocer con claridad cómo el grupo folclórico
Quilapayún y el cantante solista Víctor Jara, quienes representaban la “nueva
canción folclórica” de Chile, desarrollaban en su momento una actividad
vigorosa, llena de sueños y riqueza artística.
Como es sabido, el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, llevado a
cabo por las fuerzas de extrema derecha del ejército chileno, infligió a estos
artistas —que aspiraban a realizar una sociedad ideal a través de la canción—
un golpe brutal y vil.
Víctor Jara, pocos días después del inicio del golpe, fue encontrado como un
cadáver acribillado, con ambas manos destrozadas hasta el punto de no poder
volver a tocar la guitarra. Su “delito” fue intentar animar con sus canciones a
las personas detenidas en el Estadio de Boxeo de Santiago…
Por su parte, los integrantes de Quilapayún, que en ese momento se
encontraban de gira por Europa como enviados culturales del gobierno de
Allende, lograron evitar ese destino, pero ya no pudieron regresar a su país.
Desde entonces, han recorrido el mundo sin descanso, transmitiendo el dolor y
la indignación del pueblo chileno frente a la violencia fascista.
En la primavera de 1976 se programó su primera presentación en Japón, y este
LP —originalmente producido en 1968— fue reeditado con motivo de esa visita. A
continuación, se reproduce sin modificaciones un texto explicativo escrito
algunos años antes: (y se incluyen los textos que les compartimos mas arriba de la edición original japonesa)
<
domingo, 7 de septiembre de 2025
Desde Chile Resistimos. 17.1299. Movieplay – DICAP. 1978. España
Este disco es un caso único en su especie. Canciones creadas en Chile por Eduardo Yáñez, entre 1974 y 1976 bajo el seudónimo de Juan Pueblo, que salieron en un cassette a Europa, y bajo la dirección de la JJCC y la DICAP en el exilio, fueron arreglados e interpretados por los cantantes de la Nueva Canción Chilena que también estaban exiliados.
¿Cuándo fue la fecha de salida de este cassette de Chile?, es un dato que no está claro hasta este momento. Una de estas canciones, “cuando sales de tu casa” que en este disco lo interpreta Patricio Manns, el conjunto Quilapayún lo incluyó en el disco “La Marcha y la Bandera” de 1977 indicando que había sido grabado en 1975; pero uno de los temas de este disco “En la playa, el amor”, está dedicado a Marta Ugarte cuyo cuerpo apareció en el mar en septiembre de 1976; por lo tanto el cassette no pudo salir antes de esa fecha desde Chile, excepto que se hubieran hecho envíos en varias partes.
Como dice el arte del disco, las canciones del Quilapayún fueron grabadas en 1976 y con arreglos sencillos para ser emitidos por la señal de onda corta de Radio Moscú, y creo que la versión que ellos graban de “Cuando sales de tu casa” corresponde a la misma sesión de grabación por el tipo de arreglo que se utiliza; es decir no es de 1975 sino que de 1976.
Cada uno de estos temas de este disco no fueron incluidos dentro del repertorio normal de los artistas, y tampoco los incluyeron posteriormente en su discografía, por lo cual estos temas solo existen en este LP.
Eduardo Yáñez se enteró unos años después de la existencia de este disco con sus canciones, en un viaje que hizo a Europa a fines de los 70’s principios de los 80’s
Dice el interior del disco:
Si escuchan con atención, debajo de los surcos de este disco oirán crecer la vida, como se oye crecer la hierba en el silencio del campo: lenta pero implacable. Porque debajo de Pinochet sólo hay silencio; los dictadores no tienen poetas que les canten, a lo más mercenarios que envían telegramas de felicitación; en cambio, el canto del pueblo es irreprimible, se puede silenciar un día, un año, pero sabiendo que incluso entonces en las cárceles, en las fábricas, en las tabernas, entre dientes se tararean las canciones.
A veces podría pensarse, como lo hizo León Felipe, que los que se marchan se llevan la canción, pero es mentira; porque no hay dentro y fuera, interior y exilio, hay tan solo dictadura y pueblo, opresores y oprimidos: los opresores callan y el pueblo canta; dentro y fuera, en voz baja o a gritos, como las circunstancias lo permitan, el pueblo canta, y este disco es una buena muestra de ello.
En él, que inicia una serie titulada «Desde Chile: Resistimos», los artistas chilenos en el exilio, obligados a vivir fuera de su patria, pero entrañablemente ligados a ella por el anhelo común de la libertad, son los intérpretes insustituibles – únicos capacitados, por otro lado – para dar vida discográfica a estas canciones que, en el interior de Chile, han sido compuestas por el pueblo, como testimonio irrevocable en sus luchas cotidianas, del dolor de las cárceles y los muertos, de la soledad del reprimido o del torturado, y sobre todo de su amor a la vida.
Los españoles que, desgraciadamente, tanto sabemos de clandestinidad y exilio, sabemos también que los tiranos mueren y las dictaduras terminan, y que la obligación de los hombres es empujar la historia para así aproximar la hora de la libertad. La edición de estas canciones cumple también una función solidaria: al mostrar que el pueblo chileno no permanece callado en medio de la noche se está recordando a todo el mundo la obligación de luchar por su liberación.
Antonio Gómez
Lado A:
1. No me has querido decir – Quilapayún (Voces solistas: Guillermo García y Hugo Lagos)
2. Cuando salen de su casa – Patricio Manns
3. Igual que tú - Quilapayún
4. Ay, patria, dulce muchacha – Ángel Parra
Lado B:
1. En la playa, el amor - Isabel Parra
2. Estrella rota – Marta Contreras
3. A usted, señor, me dirijo – Quilapayún (Voz Solista: Willy Oddó)
4. Por ti vamos a vencer – Inti Illimani
Bonus Track:
Cuando Sales de tu casa – Quilapayún (Voz solista: Guillermo García)
Autor de todos los temas: Eduardo Yáñez
Todos los temas de Quilapayún fueron grabados en 1976
sábado, 26 de julio de 2025
Quilapayún en el Olimpia de Paris Junio de 1984. Francia
Quilapayún: 60 años de historia, arte y rupturas
Quilapayún cumple hoy 60 años de existencia, y alcanzó su máxima madurez creativa y propositiva entre los 20 y 25 años de vida. Posteriormente, su aporte a la música popular chilena se ha ido reduciendo drásticamente con el paso de los años.
La importancia del conjunto se basa principalmente en su trabajo entre 1965 y 1970, etapa en la que produjeron discos fundamentales para la historia de la música popular chilena. A ello se suma la creación de himnos de lucha durante el período de la Unidad Popular, que se difundieron ampliamente en todo el mundo. También destacan sus esfuerzos por desarrollar una obra propia durante el exilio —aunque con escasa repercusión— y la exploración de una vanguardia artística y musical en los años ochenta, cuyo impulso, siendo generosos, se mantuvo hasta fines de los noventa. Desde entonces, el grupo entró en un período de declive.
O, mejor dicho, tras el quiebre y la separación en dos formaciones —una en Francia y otra en Chile—, surgieron nuevas propuestas que no lograron aportar de manera significativa al desarrollo de la música popular chilena, en contraste con el impacto que había tenido el grupo en décadas anteriores.
El tránsito hacia una nueva estética
En 1984, Quilapayún continuaba en una senda de búsqueda artística. Ya en 1982 habían editado La revolución y las estrellas, un disco que proponía una mirada donde el arte y la poesía prevalecían sobre la contingencia política. Faltaba, sin embargo, consolidar ese cambio discursivo con una renovación musical más profunda. Es en este contexto donde surge el disco Tralalí Tralalá, que encarna esa nueva dimensión estética y sonora que el grupo buscaba reflejar tanto en sus discos como en sus presentaciones en vivo.
Durante los primeros años de los ochenta, la situación del conjunto en el exilio no era la más favorable. Aunque Quilapayún era un grupo reconocido en Francia, no había alcanzado el nivel de éxito masivo que sí logró Inti-Illimani en Italia. Con el paso del tiempo y el descenso del fervor internacional por la causa del retorno a la democracia en Chile, el grupo se vio obligado a replantear su discurso para mantener vigencia en un entorno cultural con intereses más globales y menos coyunturales.
Este giro comenzó con Umbral (1979), y se consolidó con la ruptura del conjunto con el Partido Comunista en 1980. Esta decisión les dio mayor libertad creativa, pero también implicó perder el respaldo organizacional que el partido ofrecía para la difusión de su música. En 1982, Quilapayún editó por primera vez un disco bajo el sello Pathé Marconi, dejando atrás el alero de DICAP en el exilio. En 1983 lanzaron una antología dedicada a Pablo Neruda y regresaron a Latinoamérica para ofrecer una serie de recitales, especialmente en México y Argentina, este último publicado más tarde en dos LPs.
El proyecto Tralalí Tralalá y su estreno en el Olimpia
Quilapayún quiso que esta nueva etapa artística se reflejara también en una propuesta escénica innovadora. Para el estreno de Tralalí Tralalá en Francia, el grupo realizó una serie de conciertos en el mítico teatro Olimpia, bajo la dirección escénica de Daniel Mesguich. Este trabajo potenció las capacidades escénicas individuales de los integrantes, dando lugar a una performance coherente, continua y profunda en su planteamiento.
Como alguna vez expresó Eduardo Carrasco, director del grupo por ese entonces, se buscaba retomar y profundizar el trabajo escénico desarrollado junto a Víctor Jara, quien había influido decisivamente en los primeros años del conjunto gracias a su experiencia en dirección teatral. En palabras del propio Carrasco: “El Quilapayún es un conjunto de teatros”; es en ese tipo de escenarios donde puede desplegar todo su potencial artístico.
Con un discurso renovado, una propuesta musical arriesgada y una puesta en escena de vanguardia, Tralalí Tralalá marcó el inicio de una etapa distinta para Quilapayún. Los conciertos en el Olimpia de París comenzaron el 12 de junio de 1984, y hoy comparto un fragmento de ese momento.
Este disco representa también una búsqueda de nuevas sonoridades y una ruptura con la línea estética del trabajo anterior. No todos los públicos, sin embargo, comprendieron este viraje. Por ejemplo, el público argentino que recibió con entusiasmo al grupo en 1983, se mostró desconcertado cuando un año después Quilapayún presentó una cantata sobre Galileo de diez minutos, acompañada de puestas en escena teatrales y sketches que no tenían relación directa con su presentación anterior. Tal vez la propuesta resultó demasiado revolucionaria para el público latinoamericano, pues había sido concebida en función del medio europeo.
La polémica con el sindicato francés
Esta serie de conciertos no estuvo exenta de conflictos. En la misma semana del estreno de Tralalí Tralalá, el Sindicato Francés de Artistas e Intérpretes (SFA-CGT) convocó a una huelga general del sector artístico, el 13 de junio de 1984. A pesar del llamado, Quilapayún decidió presentarse igualmente en el Olimpia, lo que generó duras críticas de parte del sindicato, que emitió una carta abierta en su contra. A continuación, la nota publicada por la agencia AFP:
PARÍS, 22 de junio (AFP) – El Sindicato Francés de Artistas-Intérpretes (SFA-CGT) criticó hoy en una carta abierta al grupo musical chileno Quilapayún, actualmente en gira por París, por haberse negado a participar en una huelga general celebrada el 13 de junio por el sector artístico en Francia.
Aunque reconoce que los chilenos tenían pleno derecho legal a no sumarse al movimiento, la SFA declara: “Lo que nos resulta imposible aceptar, la impostura que debemos denunciar, es que ustedes sigan haciéndose pasar por militantes”.
El sindicato recuerda que los integrantes de Quilapayún, exiliados en Francia, trabajan en el país desde hace diez años gracias a permisos gestionados por la SFA, lo que les ha permitido gozar de todos los derechos sociales que justamente se buscaba defender con la huelga.
Finalmente, la SFA les exige: “Dejen de enarbolar su estatuto de refugiados políticos para pedir la ayuda de comités de empresas, sindicatos, partidos y asociaciones de izquierda... Tengan un poco de pudor”.
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Este registro previamente había sido compartido por mi
hermano en youtube pero en aquella oportunidad no conocíamos el orden original,
y en ese archivo no venía el Oficio de Tinieblas, que viene al final de este
audio.
A escuchar
1. Dos Sonetos (Pablo Neruda- Eduardo Carrasco)
2. Sencillo (Eduardo Carrasco)
3. Luz Negra (Eduardo Carrasco)
4. Caminante sigue (Eduardo Carrasco - Guillermo García)
5. Canción del llamado (Eduardo Carrasco - Hugo Lagos)
6. Trompe (Hugo Lagos)
7. La Muralla (Nicolás Guillén - Quilapayún)
8. Rondó de Bach (J. S. Bach. Arreglo: Eduardo Carrasco)
9. Eleonor Rigby (Lennon y McCartney. Arreglo: Patricio Wang)
10. La vida Total (Patricio Manns - Eduardo Carrasco)
11. Canto Negro (Nicolás Guillén - Eduardo Carrasco)
12. Dispajarate (Eduardo Carrasco)
13. Es el colmo que no dejen entrar a la Chabela (Eduardo Carrasco - Patricio Wang)
14. Complainte de Pablo Neruda (Louis Aragon- Eduardo Carrasco)
15. Oficio de Tinieblas por Galileo Galilei (Desiderio Arenas - Patricio Wang)
viernes, 23 de mayo de 2025
Festival de la Canción Política. Los años setenta. 88838. Pläne. 2000. Alemania


¿ Dé que se trata este CD?
- Es una compilación de registros de diversos artistas que se presentaron en el Festival de la Canción Política en la década de 1970; festival que se realizaba en la por aquel entonces República Democrática Alemana (RDA).
¿Por qué aparece este CD en este blog?
Porque en el CD aparecen un par de registros de músicos chilenos. Uno de Quilapayún y otro de Inti Illimani. Aunque el registro que se comparte del Quilapayún no corresponde a alguna grabación realizada en ese festival, sino que fue extraído de una presentación realizada por el grupo en la otra Alemania, la por aquella época conocida como República Federal Alemana, de un concierto en homenaje a Víctor Jara en 1974 y que anteriormente ya he publicado en este blog (ver aquí: https://discotecanacionalchile.blogspot.com/2018/03/konzert-fur-chile-89005-plane-1974-1998.html)
Para saber de que se trataba este festival, los dejo con la traducción de una parte del folleto interno de este CD:
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Crónica
El Festival de la Canción Política se celebró anualmente en Berlín desde 1970 hasta 1990. Fue uno de los eventos musicales más grandes de la RDA y una 'institución internacional' (Mikis Theodorakis, 1983) de los cantautores, la música folk y la música mundial. Cada año, entre 50 y 80 artistas/grupos de aproximadamente 30 países se presentaban en entre 50 y 60 eventos ante decenas de miles de espectadores. El festival era un encuentro político, un taller y una fiesta popular, y se caracterizaba por una atmósfera muy comunicativa y solidaria. El espectro artístico abarcaba desde presentaciones en las que la música solo era un medio para transmitir mensajes políticos, hasta arte político de altísimo nivel profesional, desde los estilos tradicionales de la canción política hasta lo experimental y obras más grandes.
Para la RDA (público, artistas y organizadores), el festival fue una ventana al mundo. El interés y el entusiasmo no eran 'impuestos desde arriba', sino genuinos y, hasta finales de los 80, muy grandes, lo cual también se debía a que no existía nada comparable en la vida musical de la RDA durante mucho tiempo.
El festival surgió de los conciertos de aniversario del Oktoberklub. Inicialmente, la dirección del distrito de la FDJ de Berlín fue la principal organizadora, y a partir de 1975 lo hizo el Comité Central de la FDJ. En 1980, se formó una oficina a tiempo completo del 'Festival de la Canción Política'. Sin embargo, la organización del festival fue en gran parte voluntaria. Así nació una estética que se diferenciaba del estilo habitual de las celebraciones de la FDJ. Pero el festival también era un evento de representación oficialmente apoyado con muchas ritualizaciones, intervenciones y prohibiciones. La apertura al mundo y la estrechez provincial, el compromiso y la instrumentalización, el fomento y la represión coexistían de cerca.
Con la caída de la RDA, el festival perdió su función anterior y la infraestructura cultural en la que se basaba. Se fundó una asociación de apoyo, que entre 1991 y 1994 organizó el Festival 'Entre el Mundo' como un 'nuevo Festival de la Canción Política'. En 1995, la asociación se disolvió debido a problemas conceptuales y financieros.
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00:00:00 01. Quilapayún (Chile): Plegaria a un labrador (Victor Jara) (1971) (Registro Extraído del Concierto Homenaje a Víctor Jara realizado el 31.05.1974 en Essen, República Federal Alemana)
Seis meses después de la victoria electoral de la Unidad Popular, los cinco chilenos llegaron por primera vez a Berlín en febrero de 1971 y fueron recibidos con un entusiasmo enorme. La canción de Victor Jara "Plegaria a un labrador" fue uno de los cantos conmovedores que hicieron que la Nueva Canción Chilena - y la Canción Latinoamericana - se convirtieran en un término conocido en la RDA y más allá: 'Levántate y mírate las manos, ... estréchala a tu hermano, ... hoy es el tiempo que puede ser mañana.'




































