Mostrando entradas con la etiqueta Guillermo Bascuñán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guillermo Bascuñán. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de enero de 2022

Los Cuatro Cuartos: ¡Al séptimo de línea!. CMS-2400. RCA Víctor. 1966. Chile

 








En esta búsqueda del primer disco en Stereo en Chile, que ya vimos la semana pasada que corresponde al “Mago Musical” publicado el año 1963, quise retomar la publicación por fin en Stereo, ya que el 2016 la publiqué en mono, de este disco considerado por muchos como el 1er disco en Stereo en Chile; pero que ya vimos que no fue así.

Y para poder cumplir con esa tarea le pedí ayuda a Jorge Rica, paciente colaborador del blog, quién me compartió su disco y digitalización.

Para entrar en mas detalles sobre este disco, no hay nada mejor que compartir parte de la autobiografía de Willy Bascuñán “Tiempo y Camino”, un excelente y revelador libro para conocer la vida de este importante compositor de la música popular chilena.


Ahí Bascuñán dice lo sgte:


"Hacía tiempo que me daba vueltas la idea de crear una obra integral sobre la Guerra del Pacífico. Había anticipado esto ya con esas dos canciones de nuestro primer álbum, “El Manco Amengual” y “La batalla de La Concepción”. Pensando en esta idea fue que, por esos días, ya de vuelta de la gira al extranjero, compuse “La Toma del Morro”.

Después, al inscribir todas las canciones del álbum en el Derecho de Autor, le adjudiqué la letra a Jorge Inostrosa. Aclaro esto solo por seguir la historia tal cual. Me di cuenta de que no iba a ser fácil escribir el resto de los temas, ya que mis conocimientos históricos a la fecha no me respaldaban como para acometer dicha empresa. De pronto, pensé: ¿Y si involucro a Inostrosa en esta idea? No bien pensarlo, asumí lo descabellado que era, pues el personaje en cuestión era un hombre destacado y la propuesta vendría de un perfecto desconocido en el ámbito de la creación y más aún de la historia. 

Pero a medida que digería esta opción, consideré que lo peor que podía suceder era que no ocurriese nada y, en ese caso, seguiría tratando de consolidar la obra, pero haciendo uso de otros medios. 

Me armé de valor, averigüé dónde trabajaba el escritor e hice una llamada a la Empresa Zigzag. Sin que me diese tiempo a arrepentirme, me encontré hablando con una secretaria, la que gentilmente, después de escuchar quién era (pienso que el nombre de Los Cuatro Cuartos pesó de alguna forma), agendó mi visita para un miércoles en la tarde en las oficinas de la empresa, la que quedaba en Avenida Santa María, muy cerca de Pío Nono, en Santiago. Esto debe haber sido como a fines de septiembre de ese año 1965. 

Con mis ilusiones y nervios, llegué esa tarde 10 minutos antes de las 16.00 horas (mal hábito que conservamos los marinos). ¡Iba a conocer a quien había desbordado mi imaginación a través de su obra Adiós al 7° de Línea! Ni siquiera una audiencia con el Papa me hubiese exultado tanto.

Al entrar al edificio y preguntar por él, me condujeron frente a una oficina que se encontraba en el primer piso. Allí, la persona que me acompañaba me franqueó la puerta, indicándome que no hiciese ruido. Entré cuidadosamente. La habitación, que a pesar del tiempo aún me parece verla, era de regulares dimensiones. Lo primero que observé fue a una mecanógrafa que tecleaba su máquina de escribir sobre un gran escritorio atiborrado de papeles y a un señor de rostro rubicundo y de regular estatura que usaba unos gruesos anteojos, mientras dictaba sin cesar, paseándose de un lado a otro. Sin dejar de hacer lo suyo, me hizo una seña para que tomase asiento en un añoso sofá de cuero, donde quedé tratando de hacerme invisible y que no se escuchase siquiera mi respiración. Las frases y las ideas le brotaban ininterrumpidamente, mientras se permitía de vez en cuando aspirar su cigarrillo. En ese mágico momento asistía a la creación de una parte de la novela Los Húsares Trágicos.

Junto con terminar su cigarro, despachó a su escribiente y me invitó a tomar asiento frente al escritorio. Nos saludamos y dijo:

 –Usted dirá en qué puedo serle útil. 

Era el momento de enfrentar ese gran salto sin red ni protección alguna. Después de presentarme, decirle quién era y declararme un ferviente admirador de su obra, le expliqué lo mejor que pude la tarea que pensaba acometer y que mi intención era solicitarle me ilustrase sobre aquellos temas que considerara más pertinentes para crear estas canciones. Se echó hacia atrás en su sillón, encendió otro cigarrillo, no sin antes ofrecerme uno, cosa que estuve a punto de aceptar a pesar de que no fumaba. En ese momento yo sentía un nudo en el estómago que se apretaba y apretaba cada vez más. 

–¿Sabes chiquillo? Resulta que soy medio poeta y podría escribirte las letras. 

¡No lo podía creer!

Estaba frente al gran Jorge Inostrosa, creador de tantos pasajes que me habían deslumbrado. Y ahora, accedía no solo a ayudarme, sino que a escribir los textos. 

Sellamos este acuerdo con un apretón de manos, no sin antes pedirle el número del teléfono de su casa; craso error de él fue dármelo, pues tendría a futuro que soportar un montón de llamados míos recordándole nuestro acuerdo y apurándolo en el trabajo. 

Nunca había compuesto sobre letras de otros autores, pero me dije que tendría que hacerlo a como diese lugar. 

Salí de esa entrevista lleno de ideas y con inmensas ganas de trabajar lo más pronto posible en el proyecto. Apenas pude, le conté todo esto al Chino, a quien no le disgustó en absoluto la idea; y de paso, aproveché de mostrarle “La Toma del Morro”.

 No solo debía lograr la participación de Inostrosa, sino además había que venderle el proyecto al resto de mis compañeros y, sobre todo, al Chino, nuestro director. Tenía que ir armando el puzle con tiento y cuidado. (…)

–Hola, don Jorge, soy yo... Lo llamaba por lo de las letras... 

Estas llamadas se sucedieron no una, sino que varias veces, hasta que un día (a lo mejor vencido por el cansancio) escuché del otro lado del aparato:

 –Vente mañana a mi oficina para entregártelas... 

Allí estuve, puntual como siempre.

 –Mira –me dijo, mientras me alcanzaba un montón de papeles–, cambia los versos, acomódalos como mejor te plazcan para que puedas calzar tu música. Pero esta... esta debe ser una marcha, la que, como ves, narra el regreso del Perú de nuestros soldados. Los viejos estandartes.

Me comprometí a que así sería y que ese tema en particular tendría ritmo de marcha. El resto de las otras canciones las iría acomodando según me pareciese.

 Lamento no haber conservado esos papeles con el logo de Zig Zag, todos tachados a medida que avanzaba en la composición de los temas y ajustaba las letras. Recuerdo que esa vez que me reuní con Inostrosa no me entregó la totalidad de las letras. Pero, a fines de octubre, mientras actuábamos en el casino de Viña y encontrándose él como espectador en la boîte, le cantamos un par de canciones que ya habíamos montado. La cara de Jorge lo decía todo. 

Estaba fascinado. 

A la semana siguiente, me hizo llegar el resto de los temas. 

Mientras tanto, seguíamos dándole duro a los ensayos a medida que iban apareciendo las composiciones. 

Aquí hay un punto que me parece importante. Los Cuatro Cuartos éramos un grupo de corte folclórico que cantábamos cachimbos, trotes, refalosas, tonadas, cuecas, aires; en fin, quiero decir con esto que mientras no me apartase de allí las cosas andarían bien. 

Cuando le comenté al Chino que debíamos hacer una marcha... Ahí frunció el ceño. Me di cuenta que la cosa no iba a ser tan fácil. Ya me había hecho cambiar la música de “Leonora Latorre”, pues la encontraba demasiado melódica. Lo hice porque era disciplinado, pero creo que esa melodía en cuestión era mucho más bonita que la que hoy se conoce. Pero la dichosa marcha se iba quedando, quedando... quedando... 

A todo esto, en diciembre de ese año, ya la prensa publicaba sobre el trabajo que estábamos realizando y se iba generando un marcado interés por saber qué diablos haríamos.

Habíamos firmado con la RCA, después de la breve aventura en Polydor, y esta obra sería nuestro gran debut como nuevos artistas del sello grabador. Recuerdo los calores de ese verano en casa de la mamá de Paz, doña Teresa Besa, quien fue mi primera profesora de canto. Aguantando más de 30 grados allí en la calle Vaticano, ensayábamos y ensayábamos... 

No fuimos al Festival de Viña ese verano del 66, principalmente por estar enfrascados en montar los temas de lo que sería nuestra nueva producción. Hernán Serrano, nuevo y flamante director artístico de la RCA, había decidido, con muy buen ojo, que este sería el primer disco estéreo grabado en Chile; y nuestro ingeniero de sonido habría de ser Luis Torrejón, a quien rindo un homenaje en estas páginas por todo y lo mucho que ha hecho desde las perillas por la música chilena. 

Todo pintaba bien, pero... la marcha no convencía al Chino. Le di muchas, pero muchas vueltas, y llegué un día al ensayo con un disco de marchas grabado por una banda del ejército.

 –Mira –le dije al Chino–; ponlo, por favor. Lo tomó y dejó caer la aguja suavemente sobre el LP. Comenzó a sonar entonces una marcha en el tocadiscos. Me quedó mirando como diciendo ¿Y...?

 –¡Ahí está la cosa...! –dije con convencimiento–  Nosotros, que hacemos tanta onomatopeya en nuestras canciones, debiésemos emular el instrumento con las  voces. ¡Fue como inventar la pólvora! El Chino, aunque las ideas no se le ocurriesen a él, sabía cuándo algo era acertado, por lo que se sentó al piano y me pidió que le fuese cantando el tema... Bam, baparapapán, baparapapán, pan pan panpanpararanpanpanpanpán pa...

Por esas fechas, marzo de 1966, yo tenía una preocupación quizás más importante todavía. 

¡Me casaría con mi linda novia! Y, por lo tanto, andábamos en la compra de los muebles de nuestra futura casa. En la calle Villavicencio, detrás de lo que fue el Diego Portales, tenía su tienda de muebles el “Chino” Huerta, con quien nos hicimos medio amigotes por tener gente conocida en común. A él le compramos el comedor y el dormitorio, todo en encina, una maravilla de muebles, los que hasta hoy día se conservan súper bien. 

Allí, precisamente, conocí a Rodolfo Campodónico (nota de dnch, pueden ver mas detalles de este artista en https://artedelaargentina.com/disciplinas/artista/pintura/rodolfo-campodonico  y en https://www.facebook.com/Rodolfo-Campodonico-155356491293396/) , un argentino artista en todo el sentido de la palabra que ayudaba a mi amigo en los diseños y donde hiciese falta, pues el pobre no tenía ni uno. De un principio, me cayó bien, porque además pintaba muy lindo y le encantaba el folclore.

 Yo, en vista que me casaba y que en el departamento de Providencia con suerte entraba una sola persona, sabía que tenía que mudarme y pronto, por lo que me había ido a vivir esos meses previos a mi casamiento con mi papá, ya retirado y casado ahora con la tía Pitty. Ellos vivían en pleno centro, en un edificio de departamentos en Valentín Letelier. 

Un día que llegué a lo de los muebles, me encuentro con mi amigo argentino muy bajoneado, pues se había peleado con el “Chino” Huerta y, por orgullo personal, debía irse.

Esas cosas que de joven te conmueven me hicieron llamar a mi pobre viejo e instalar a Campodónico también en su departamento, donde permaneció por cerca de un mes. 

Bueno, él fue quien realizaría la carátula del disco Al 7° de Línea. ¡Ese caballo impresionante con los jinetes detrás! 

Después, le perdería la pista a este buen amigo y mejor artista.

El día 11 de mayo de 1966 fuimos a entregar al presidente Eduardo Frei Montalva nuestro flamante trabajo a su despacho en La Moneda. Fue un hermoso acontecimiento del cual informaron todos los medios.

 Vivía, sin poder dimensionarlo, mis más preciados y significativos momentos. Pienso que mis compañeros tampoco se daban cuenta de lo que nos sucedía. Para todos, Al 7° de Línea era un trabajo más y lo único que deseábamos era que tuviese una buena acogida. Pero nunca nos imaginamos el tremendo éxito que tendría ni la permanencia en el tiempo de esta obra en particular. Allí, en ese momento, por una extraña paradoja del destino, concurrían las personas precisas, las únicas que podían haber realizado esto. ¡No sobraba ninguno!."


Al buscar mas información en la revista Ecrán, en el ejemplar del 6 de Mayo de 1966 aparece una nota sobre el nuevo disco,  en donde el dato que agregan es que el tema “la novia de mi capitán” está basada en el poema “el adiós”, con que el capitán Rafael Torreblanca se despidiera de su novia, Clementina Cobo, antes de morir; aunque por lo visto mas detalles de cada uno de los temas fueron incorporados en un inserto que traía la 1ra edición de este disco.


Una excelente obra que les compartimos el día de hoy:


00:00 Lado A:

00:00 1. Los juramentados de Atacama - Canción de soldados

02:28 2. A través de la pampa - Marcha de camino

03:53 3. Romance de Leonora Latorre - Canción

06:35 4. Los chinos de Cerro Azul - Refalosa

09:00 5. Cazadores del desierto - Canción de caballería

12:08 6. La toma del Morro - Canción cachimbo


14:07 Lado B:

14:12 1. Los viejos estandartes - Marcha

16:08 2. Los boteros de Iquique - Lamento marinero

18:59 3. El enganche de los puetas - Trote

21:39 4. Batallones olvidados - Cachimbo triste

24:18 5. La novia de mi capitán - Canción

26:29 6. Las bombachas coloradas - Cachimbo


Letra: Jorge Inostrosa

Música: Guillermo Bascuñán

Arreglos: Luis Enrique Urquidi




lunes, 29 de marzo de 2021

Grupo América Joven y Cesar Isella en la obra de Willy Bascuñán: Porque somos hermanos. 831332. Philips. 1969-1970. Chile

 





Esta semana iré con un par de registros que encontré en el blog Voces de la Patria Grande. En 1er lugar este disco de 1969-1970. En su libro autobiográfico Willy Bascuñán, nos dice los sgte:

******************
Una noche, estando con los muchachos en Radio Minería, me avisan que un cantante argentino preguntaba por mí. Salí del escenario y divisé a un señor que lucía un par de mostachos, los que no lograban ocultar su alegre y simpática sonrisa. Era César Isella, ex fronterizo y ahora solista, quien me fundía en un gran abrazo. Me traía de regalo un single de “El solitario” cantado por él, versión que, según me dijo, competía en las radios con la interpretada por Hernán Figueroa Reyes, otro grande de la canción transandina, quien fallecería, al igual que Nano, más tarde en un accidente automovilístico. 

César traía a un guitarrista cordobés, Lalo Homer, quien nos deslumbró a todos con su maestría. Recuerdo verlos llegar a mediados de noviembre a mi casa de Manuela Cañas con una torta y sus guitarras, para celebrar mi cumpleaños. Nos hicimos muy amigos. En verdad, era refrescante conocer a alguien que era, además de un gran compositor, todo un personaje. Grabamos con él y la guitarra de Lalo Homer nuestro “Voy pa’ Mendoza”, en un LP que César publicaría en Argentina y cuyo título sería América Joven, Volumen I, disco en el que incluiría a diferentes conjuntos de América con canciones tradicionales de sus países. 

Esta amistad es y ha sido por muchos años de gran y respetuoso cariño, a pesar de las diferencias de nuestros pensamientos. Más tarde grabaríamos juntos una obra integral que, desgraciadamente, no tuvo mayor éxito, sobre la que contaré más adelante.

Bueno, el caso es que en uno de los viajes de César Isella a Chile, le comenté la idea de grabar juntos una obra que reflejase la gesta de San Martín y O’Higgins. Lo conversamos y generamos una estrategia. Yo conocía su tesitura, por lo que no tendría problema para crear los temas. Comenzaba así una tarea que no sería fácil. Yo pensaba ahora en un grupo de fusión folclórica... Creo que fuimos los primeros. Así que formé un grupo junto a algunos de mis amigos de Fórmula Uno: Pedro Costa, Sergio Polansky y Patricio Carvallo, a quienes les gustó la idea. Sumamos, esta vez, a dos chicas: Claudia Ristori, soprano, y Bernardita Bambach, contralto. También incorporamos a un muchacho de buena facha que decía ser salteño, César Ribba, una suerte de barítono, algo desafinado, pero que le hacía a la guitarra y algo al charango.

 De alguna manera influenciados por César Isella y su América Joven, nosotros cándidamente abogábamos por una idílica integración de los pueblos americanos. Le solicité su autorización para ponerle ese nombre al grupo, a lo que accedió con entusiasmo. El grupo tendría una parte vocal con una soprano, una contralto, un tenor, un segundo tenor y un barítono, además de un charango si se necesitaba. Y todo esto, apoyado a su vez por batería, órgano electrónico, más guitarras. A medida que yo les iba dando forma a los temas, comenzamos a ensayar todo el grupo. ¿Dónde? En el departamento de Bernardita, que era la menor de muchos hermanos bastante mayores que ella, y cuyos padres la regaloneaban y consentían, pero, sobre todo, su papá. Allí, con órgano, batería, guitarras y voces, ensayábamos chochos de la vida. Recuerdo una frase musical perteneciente a uno de los temas, donde el arreglo era una fuga en la que interveníamos todos:

 ...Porque somos hermanos de un mismo fin y destino... 

Y la repetíamos y repetíamos hasta el cansancio. Esto, normalmente, lo interrumpía el papá de Bernardita, que a eso de las 19:30 horas llegaba de vuelta del trabajo a descansar a su casa, donde encontraba a todos estos locos, compañeros ahora de su hijita.

–Buenas tardes, don Bernardo...

Saludábamos respetuosamente, cortando el ensayo. El pobre ni miraba, sino que contestaba con una seña. Y cada vez, yo juraría que pasaba más agachado... ¡No sé cómo no lo matamos! 

Al final, logramos ensamblar todo con Isella y Lalo Homer, quien haría la primera guitarra. El cordobés tocaba como los dioses. Después de varias sesiones, yo diría que como en junio del 70, terminamos con el LP. 

Fue entonces cuando sufrimos la primera baja del grupo. Después de terminada la grabación, nuestra buena soprano Claudita Ristori, por motivos de estudio y no sé qué más, nos dejaba. Quedábamos con un disco grabado, pero sin una de las solistas.

******************

Después de este suceso Willy Bascuñán junto a América Joven se presentaron en un show ante la presencia de Joan Manuel Serrat, cuyo manager los llevó a España, historia que conté en un post anterior que pueden revisar acá.

Uno de los temas de esta obra fue presentado por Willy Bascuñán al Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, estas son sus palabras al respecto:

******************
El festival se llevó a cabo en el Estadio Chile, recinto que nos había cobijado en nuestras incursiones futbolísticas con motivo del campeonato de Revista Ritmo. Íbamos a interpretar “El vals de victoria”, uno de los temas que habíamos grabado para la obra que hicimos junto a Isella, tema que narraba el triunfo obtenido en la decisiva batalla de Maipú por las fuerzas chilenas y argentinas. La canción comenzaba como un vals en 6/8, para rematar al final en un desaforado malambo. 

Nos llaman al escenario, y no más subir, recibimos pifias. Por supuesto, esto nos descolocó, pues al grupo no lo ubicaban, salvo a mí, que era un personaje conocido y su director. Cantamos sin pena ni gloria, sin poder dimensionar en ese momento lo que pasaba; porque está bien que te pifien si lo que haces no gusta, pero, ¿de entrada? .

El clima entre los propios autores y los intérpretes ya no era lo que habíamos conocido años atrás. Se respiraba algo raro en el ambiente. La foto aquella en que salimos todos los autores participantes es histórica, ha de ser la última que agrupó a toda esta gente. 

Mientras nosotros cantábamos ilusamente a las glorias pasadas en una suerte de americanismo utópico, el resto, con los pies en la tierra, agrupaba a su gente para lo que vendría. Incluso, nuestro querido Isella en los años de la Unidad Popular alineó fuerzas en Chile con la gente de izquierda, sencillamente porque él pertenecía a dicha tendencia. 

¡Qué perdidos andábamos!

******************

Los dejo con este disco, una interesante propuesta musical que vengo a descubrir después de tantos años.

Listado de temas:

Lado A:
1. Introducción
2. El encuentro
3. Pensamiento de San Martín y O'Higgins
4. Volverán
5. Cruce de la cordillera

Lado B:
1. Antes de Chacabuco
2. Vals de la victoria
3. Canción de amor
4. Zarpe de la escuadra
5. Porque somos hermanos.



lunes, 11 de enero de 2021

Los Huasos Quincheros (+ Manuel Meriño): Canto a Carabineros. 2001. Chile

 









A fines de 2010 empecé este juego del blog, así que este año se cumpliría 10 años del juego infinito de escuchar y recopilar sonidos chilenos en su amplio rango: Desde discos de música del mundo editados en Chile, registros realizados por músicos de otros países en Chile y registros de músicos chilenos publicados o realizados en Chile o en el extranjero.


Y para empezar este año voy con este CD, un disco complicado de presentar por dónde se le mire. Como sé que nadie, o muy pocos, se han metido en el mundo de revisar los discos de Los Huasos Quincheros, cada vez que encuentro algo de este grupo me lo traigo para la casa. Así fue que en diciembre me fui  dar una vuelta al persa Bío Bío, y me encontré con este CD dedicado completamente a cantarle a Carabineros con una visión idealizada, esa típica visión idealizada de la música típica chilena nacida en la primera mitad del siglo XX. 


¿Es real esa visión de Carabineros después de los detenidos desaparecidos, de los degollados, de tanto ojo perdido, de tanto ser que no pudo ser lo mismo después de encontrarse con ellos, después de los miles de millones  de pesos robados?, puede ser que sí, la vida está llena de ying y del yang, y en este caso encontrar el camino del medio es complicado, pero es posible que exista.


Ese día que encontré el disco en el Bío Bío no lo saqué de la mochila, y a las horas después me di cuenta que lo tenía ahí al alcance de la mano cuando visité a Manuel Vilches en su departamento. Don Manuel se puso a revisar detenidamente  el cuadernillo del CD y vio con asombro que los arreglos y ejecución instrumental estuvo a cargo de Manuel Meriño que el 2001 (año en que se grabó este CD) estaba asumiendo la dirección musical del Inti Illimani, después de la renuncia de Horacio Salinas en Julio de ese año.


Todas las canciones de este disco son originales, aportadas por Willy Bascuñan y Pepe Ortega, entre otros.


A escuchar:

Listado de temas:

1. Centinerla de mis fronteras (Willy Bascuñán)
2. El emblema de sus ojos (Álvaro Correa)
3. Mi amigo el carabinero (José Ortega)
4. Carabinero de campo (Rene Peri F. y César A. Morales)
5. La linda paquita (Willy Bascuñán)
6. La pareja (Cesar A. Morales)
7. Estampa de chileno (Patricio Reyes Budelovsky)
8. Viejo retén (Rene Peri F. y César A. Morales)
9. Canto al Teniente Merino (José Ortega)
10. El peuco (Álvaro Correa)

Arreglos y ejecución instrumental de Manuel Meriño


jueves, 9 de enero de 2020

América Joven: Pub Sudamericano con Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui. BHC 137. Belter. 1977. España



Para cerrar la semana los dejo con este cassette editado en España con registros del grupo "América Joven" comandado por Willy Bascuñán, y que encontré hace años en internet.

Ya anteriormente me explayé generosamente y con tiempo sobre como llegó Willy Bascuñán con su grupo América Joven a España, su relación con Joan Manuel Serrat cuando revisamos una producción de ellos editada en Chile en la década de 1970 que pueden revisar acá, por lo tanto no me voy a explayar mas en la historia del grupo.

Este cassette incluye principalmente registros del LP antes mencionado, mas algunos singles editados en la década de 1970 en España.

¿Qué tiene que ver la gráfica del cassette con el contenido?: Nada.
Como he invertido harto tiempo revisando discos, puedo concluir que este tipo de diseño fue común en varias partes del mundo principalmente en la década de 1970, incluyendo sonoramente distintos tipos de registros. No sé que tan común fue esta vertiente de mujeres desnudas en los discos editados en Chile, pero en otros países se editaron un montón. Y este ejemplar es una muestra.

Listado de temas:

Lado A:
1. La Violeta Y La Parra (j. Atria)
2. Duerme, Negrito (A. Yupanqui)
3. Milonga Para Jacinto Chiclana (J. L. Borges - A. Piazolla)
4. La jardinera (V. Parra)
5. Soy Del Sur (W. Bascuñán)
6. Chacarena De Las Piedras (A. Yupanqui)
7. Zamba De Mis Pagos (Hnos. Ávalos)
8. Casamiento De Negros (V. Parra)
9. Gloria (A. Ramírez)

Lado B:
1. Luna Tucumana (A. Yupanqui)
2. Las Dos Puntas (M. Ocampo)
3. Canción Con Todos (C. Isella - A. T. Gómez)
4. Gente Humilde (V. de Moraes - Ch. Buarque)
5. Bajando Pa Puerto Aysen (D. Barros - Bernales)
6. Voy Pa Mendoza (W. Bascuñán)
7. Fuego En Animana (C. Isella - A. T. Gómez)
8. Este Cano De Amor (I. Anzoategui - T. Araos)
9. Matías El Jardinero (C. Cabrera)


miércoles, 2 de marzo de 2016

Los Cuatro Cuartos: ¡Al séptimo de línea!. CML-2400. RCA Víctor. 1966. Chile







Para este día Miércoles los dejamos con este aporte de Jorge Rica, el tercer disco de Los Cuatro Cuartos, y que vendría a ser uno de los primeros discos conceptuales de la música chilena “¡Al séptimo de Línea”, obra basada en el libro “Adiós Al Séptimo de Línea” de Jorge Inostrosa, quien aporta con los textos en esta obra, y con música de Guillermo Bascuñán.

Este disco fue el primero disco chileno que se grabó y editó en Stereo en Chile (* el año 2021 descubrimos que este realmente no es el 1er disco en Stereo editado en Chile), conociendo por aquella época ediciones en diversos formatos, en gatefold, simple, mono, Stereo, etc.

Si bien hasta esa fecha el grupo había grabado bajo el alero del sello Demón, de propiedad de Camilo Fernández, este disco salió editado bajo el alero del sello RCA, del cual Fernández era el Director Artístico en aquella época. Si había un artista que le gustaba mucho a Camilo Fernández lo hacía grabar por su sello, sino, lo dejaba en RCA.  Por lo cual nos entran las dudas de las razones por las cuales este disco no salió editado por Demón; ¿sería que Camilo Fernández no encontraba suficientemente buena la propuesta?, o  ¿Camilo Fernández se dio cuenta que la grabación, edición y comercialización de un proyecto como éste merecía un respaldo que solo RCA Víctor podía brindar?

Cualquiera hubiera sido la razón, este disco pasó a ser uno de los clásicos de la música chilena, dándole los pergaminos necesarios a Guillermo Bascuñán para entrar dentro del grupo de los compositores más importantes de la Historia de la Música Popular Chilena.


Lado A:
1. Los juramentados de Atacama - Canción de soldados
2. A través de la pampa - Marcha de camino
3. Romance de Leonora Latorre - Canción
4. Los chinos de Cerro Azul - Refalosa
5. Cazadores del desierto - Canción de caballería
6. La toma del Morro - Canción cachimbo

Lado B:
1. Los viejos estandartes - Marcha
2. Los boteros de Iquique - Lamento marinero
3. El enganche de los puetas - Trote
4. Batallones olvidados - Cachimbo triste
5. La novia de mi capitán - Canción
6. Las bombachas coloradas - Cachimbo

Letra: Jorge Inostrosa
Música: Guillermo Bascuñán


jueves, 25 de abril de 2013

Willy Bascuñan Presenta. América Joven en España. ADPL-35. Arena Producciones. 1976. Chile







Willy Bascuñan es una figura señera dentro de la música popular chilena desde principios de la década del 60, formando parte como compositor, arreglador e interprete en diversas agrupaciones ligadas al Neo Folclore como los Cuatro Cuartos, Los Solitarios, entre otros. A fines de la década del 60 según indica el libro Historia Social de la Música popular en Chile 1950-1970: " Bascuñán inicio un nuevo proyecto artístico, formando el sexteto vocal e instrumental América Joven, donde mezclaban instrumentos electrónicos con bombo legüero y charango, produciendo un sonido de fusión que anunciaba los años setenta  Luego de actuar y grabar el LP "Porque somos hermanos" (Philips, 1970) junto a César Isella, que narra la gesta libertadora de San Martín y O'Higgins, se presentaron en el Casino de Voña del Mar, a fines de 1969, y en el show del XI Festival de la Canción de Viña del Mar. En septiembre de 1970 partieron rumbo a España, contratados por el productor de Joan Manuel Serrat, quien los presentó en su debut en la discoteque Río de Barcelona en noviembre de 1970, para continuar presentándose en otras discoteques españolas y editar, además, un LP y un single para Philips, a fines de ese año".

Sobre la presentación en sociedad que hizo Joan Manuel Serrat de este grupo en España hemos encontrado esta nota en el Diario La Vanguardia de Barcelona fechado el día 11 de Octubre de 1970



Los seguidores de Joan Manuel Serrat nos entregan mas datos sobre los primeros pasos de América Joven y Willy Bascuñán en España en este link : "En el mes de diciembre (de 1970) Serrat presenta Mediterráneo en el Teatro Victoria de Barcelona, en el corazón del Paralelo. En esos recitales también le acompañan Marià Alberó, Dos + Un y Nùria Feliu.

Serrat abre la primera parte del recital con Mediterráneo e intercala temas de su flamante último Lp con canciones clásicas de su repertorio....En la segunda parte arriban al escenario del Teatro Victoria Cancó de Matinada, Barquito de papel, Señora, Ella em deixa y M 'en vaig a peu.

La sorpresa llega cuando Serrat hace subir al escenario al cantante chileno Willy Bascuñán con el que interpreta una serie de canciones del folklore latinoamericano. Canciones que responden a un momento muy particular ya que Serrat tenía pensado grabar por aquel entonces un doble Lp con canciones sudamericanas.

Willy Bascuñán conoce a Serrat en 1970 durante la gira del cantautor por Chile. Lasso de la Vega ofrece al grupo de Bascuñán, América Joven, un contrato para realizar una gira de conciertos por España. Para tal fin Bascuñán y su grupo recalan en España en septiembre de 1970. Actúan en Madrid en El Retiro y en JJ. A finales de ese año Serrat presenta y apadrina al grupo en una sala de Barcelona y planifican con el cantautor una gira conjunta que se aplaza debido a las consecuencias derivadas del encierro en el Monasterio de Montserrat con motivo del ya comentado Proceso de Burgos. Se produce una primera disolución del grupo América Joven y Willy Bascuñán se queda durante 1971 viviendo en Barcelona manteniendo la relación con Serrat. Bascuñán abre un local de música sudamericana llamado El Candil y después de la experiencia en este local se hace cargo de El Cafetín Musiquero.

Es en El Candil donde Bascuñán sugiere a Serrat la posibilidad de grabar un disco de canciones folklóricas sudamericanas. Serrat recibe con entusiasmo el proyecto y se registran, casi a la par que se gesta Mediterráneo, más de una docena de temas en un trabajo que permanecerá inédito.

Entre los temas que se registran aparece una temprana versión de Mazurquica Modernica (luego en Tarrés) de Violeta Parra y Por haberte querido tanto del chileno Lucho Bahamondes. Junto a ellas aparecen tonadas, canciones, chacareras, hasta completar catorce temas. Entre ellos temas como la chacarera La baguala, el joropo Estanislao, la milonga de Atahualpa Yupanqui La tarde y Camino de los quileros que sonaron en aquel recital en el Teatro Victoria que se cerró con una vuelta al repertorio propio de Serrat con la interpretación de dos temas cenitales de su repertorio, Mi niñez y Fiesta. Tres guitarras, percusión y orquesta dirigida por Francesc Burrull acompañan a Serrat en la gira de presentación de Mediterráneo. Los temas sudamericanos que Serrat interpretó en el Teatro Victoria fueron arreglados por el propio Willy Bascuñán.

Los motivos por los que Serrat no terminó haciendo público aquel disco, precedente de Cansiones, los intuye el cantante chileno con estas palabras:

"Pienso ahora a la distancia, que Juan no quiso ahondar en ese tema en ese entonces; debió haber pensado que no era el momento en su carrera como para diversificar su temática y su labor autoral. Hoy sí lo ha hecho. En unas conversaciones que sostuvimos acá en Chile me contó que había recuperado las cintas originales que grabamos en esa época. Irán a ser piezas de museo algún día".

La Agrupación en España tuvo diversas formaciones, siempre a la cabeza de Guillermo Bascuñán, editando varios LP en ese país, además de realizar varias presentaciones. Hemos encontrado en la web esta comentario realizado por el diario barcelonés La Vanguardia a una presentación de esta agrupación en enero de 1974:

PRESENTACIÓN DEL NUEVO GRUPO « AMÉRICA JOVEN"

Willy Bascuñán, alma y motor de aquel grupo «América Joven» que sé presentó un día (ya hace años} de la mano del empresario José M. Lasso de la Vega y bajo el padrinazgo de Joan Manuel Serrat, se quedó en Barcelona a la disolución del grupo y ha sido desde entonces el centro permanente y bullicioso de un núcleo activo de la música sudamericana en estas latitudes,«entorno al. cual han cristalizado numerosas.iniciativas y se han dibujado todavía más inquietudes e ilusiones.


Ahora, Willy Bascuñán ha emprendido una nueva etapa de labor concreta y bajo el antiguo nombre de «América Joven» ha reunido un nuevo grupo de cinco miembros —tres chilenos y dos argentinos incluyéndose él mismo. Son gente joven pero muy preparada bajo punto de vista artístico, y viviendo una espléndida madurez creativa a pesar de la corta edad material. Voces e instrumentos se ensamblan sabiamente y se consigue una vibrante expresividad.

Este nuevo grupo, «América Joven», hizo su presentación, por primera vez ante el público, en el popular «cafetín» de' la calle Santaló, abarrotado de entusiastas. Se hizo un espectacular montaje cuadrángulas (que en lo sonoro parecía una muestra quadrofónica) con acertado juego de luces y utilizando la contagiosa comunicabilidad coloquial que da la proximidad física, sin amplificación del sonido ni demás recursos de la técnica electrónica.

«América Joven» se presentó con un espectáculo poético-musical que ellos ,mismos titulan «Resurrección y Cant de la Copla». Con fragmentos de relevantes autores sudamericanos del momento, como Eduardo Falú, Jaime Dávalos, Horacio Guarany, César Isella, Nela Castro, Pablo Neruda y otros diversos, incluido el propio Willy Bascuñán, se dividió la obra en siete capítulos sucesivos: «Nacimiento», «La Copla y el Paisaje», «La Copla y la Epopeya», «La Copla y el amor», «La Copla y la Alegría», «La Copla y la Conciencia» y «La Copla, el Contiente y la Esperanza». Sin pronunciamientos en favor de posturas, filiaciones ni banderías, pero «contando» al mismo tiempo que se canta, este grupo dice versos profundamente populares y rabiosamente actuales por o que tienen de crónica veraz y de testimonio elocuente. Expresado todo con honda raigambre sudamericana y con una refinada autoexigencia estética.

Gustó mucho el nuevo grupo «América Joven» que recién acaudilla Willy Bascuñán. El público se mostró muy impresionado y por la acogida dispensada en su presentación no es aventurado augurarle una ejecutoria fecunda y dilatada, estimulada por una cálida recepción popular. — A. M.

Willy Bascuñán regresa a Chile a mediados de la década del 70, lo que lleva a que algunas grabaciones españolas de este proyecto América Joven se editen en Chile bajo el alero del sello Arena, de propiedad de Camilo Fernández.

Como lo dicen las notas precedentes se trata de un disco cuidadosamente arreglado, que ocupa la estética bien conocida del Neo Folclore, aunándose una mayor variedad de timbres musicales con la incorporación de instrumentos eléctricos.

Lado A:
1. La Violeta y la Parra (Jaime Atria)
2. Voy pa`Mendoza (Willy Bascuñan)
3. Soy del sur (Willy Bascuñan)
4. El Borrachito (Manuel Acosta Villafañe)
5. Este canto de amor (Araos - Anzoategui)
6. Zamba de mis pagos (Hnos. Abalos)
Arr. y Dirección Musical: Willy Bascuñán

Lado B:
1. La Jardinera ( Violeta Parra)
2. Duerme negrito (Atahialpa Yupanqui)
3. Las dos puntas (Monbrum - Ocampo)
4. Bajando pa`Puerto Aysen (Diego Barros) (Vers. sobre un arreglo de Luis Urquidi)
5. Casamiento de Negros ( Violeta Parra)
6. Gloria ( Ariel Ramìrez)
Arr. y Dirección Musical: Willy Bascuñán

En Línea