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Blog que dejara disponible discos y grabaciones de música chilena, registros realizados en Chile o ediciones chilenas de música grabada en el mundo, en ediciones que estén descatalogados, fuera de venta o inéditas en Chile. El material publicado esta disponible previamente en Internet. Si alguien desea que saquemos el post de algún material, nos lo solicita y procederemos. Sitio de difusión artístico y cultural, sin fines de lucro.
Gracias al aporte de Marco Castro les comparto este audio de una presentación de Patricio Manns realizada, según estimo, durante la década de 1980. De acuerdo con la información que me entregó Marco, este registro corresponde a un concierto realizado en Francia y posteriormente transmitido por la televisión italiana.
En esta presentación, Manns se acompaña principalmente con su guitarra y, en algunos temas, con un pianista. El nombre de este último se menciona durante la grabación, pero lamentablemente no logro distinguir con claridad de quién se trata.
El repertorio es entregado con la calidad, la fuerza y la intensidad interpretativa que siempre caracterizaron a Patricio Manns. Un registro sencillo en su formato, pero de gran riqueza artística, donde la palabra y la interpretación ocupan el lugar central.
Un muy buen documento para disfrutar y seguir descubriendo la enorme dimensión de uno de los grandes cantautores de la música chilena.
Este post vendría a ser la segunda parte de uno que publiqué hace un par de semanas. En aquella ocasión escuchamos al Inti en Mendoza en noviembre de 1986. Y este nuevo post, siendo el segundo, es también el primero, ya que corresponde al registro parcial del concierto realizado por Inti-Illimani el 30 de marzo de 1985 en Mendoza: el primer recital de aquella serie.
No voy a tratar de reinventar todo lo que ya escribí en el post anterior. Así que aquí va nuevamente, aunque con algunos cambios y nuevas ideas que ayuden a contextualizar mejor este registro:
Si volvemos 41 años atrás, Chile era otro.
Miedo, torturas, exiliados, desaparecidos, degollados, pobreza extrema y toque de queda. Para quienes vivimos nuestra niñez y adolescencia en aquella época, esa era la única realidad que conocíamos, y cualquier aire que propusiera cambios, algo distinto o alguna esperanza, nos tomaba de la mano y lo seguíamos como fuera.
Así fue como la música creada desde el exilio fue entrando a Chile, difundida principalmente por el sello Alerce y por las grabaciones que tímidamente publicó EMI a partir de material de su catálogo previo al Golpe de Estado.
La esperanza de ver en directo a los grupos que permanecían en el exilio era casi nula. Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar cuando, a principios de la década de 1980, las condiciones políticas en Argentina se acercaron nuevamente a la democracia. Esto permitió que muchos músicos argentinos exiliados regresaran a su país y que se produjera una verdadera avalancha de conciertos y presentaciones de artistas comprometidos en ese país hermano.
Lo anterior llevó a que los grupos más importantes de la música chilena en el exilio, como Inti-Illimani y Quilapayún, programaran presentaciones en Buenos Aires y en ciudades cercanas a la frontera con Chile, como Mendoza, para que los chilenos que tuvieran los recursos —que no eran la gran mayoría— pudieran cruzar la cordillera y ver a estos músicos. Era encontrarse de golpe con la memoria, la esperanza, las nuevas propuestas y todo aquello que había traído la vida después de más de diez años de ausencia.
Dentro de la información que manejo, existen registros de que Quilapayún se presentó en Argentina en 1983 con un repertorio bastante tradicional. Posteriormente regresó en 1984 con una propuesta mucho más avanzada, similar a la que habían desarrollado en el Olympia de París. Ese cambio tan brusco terminó por afectar durante varios años la continuidad de sus presentaciones en Argentina.
Del Inti no tengo demasiada información sobre el detalle de sus visitas a Argentina durante aquellos años. Sin embargo, sabemos que hubo al menos dos presentaciones en Mendoza: una en marzo de 1985 y otra en noviembre de 1986. La que les comparto en esta ocasión corresponde a la presentación de marzo de 1985, gracias al aporte de Enrico desde Italia.
En este registro se siente la fuerza de ese primer encuentro, el entusiasmo casi desbordante del público, que se expresa a cada instante en que tiene la oportunidad de hacerlo. Y el Inti lo sabe. Sabe por qué la gente ha venido, sabe por qué ellos mismos están ahí y entiende perfectamente el sentido de tocar en ese lugar, quizás sin las mejores condiciones técnicas, pero en el punto más cercano que podían estar de Chile.
Estar en Chile, en esos años para ellos, era una necesidad. Así lo plasman en algunas paginas del libro “Fragmentos de un sueño”, en donde narran un par de ocasiones en que intentaron hacerlo:
MARCELO: Varios de nosotros pedimos autorización para ir a Chile. José cuando murió su padre, el Loro cuando murió su hermano, etc. Tratamos todo. Ni siquiera nos contestaron. En el caso del Loro, intervino incluso el diplomático chileno Bernstein, sin resultado positivo. Todo esto fue bastante sorprendente, ya que hasta a Jorge Insunza, alto dirigente del PC durante y después del gobierno de Allende, se le había autorizado a entrar a Chile por un período limitado. La cosa es que, en julio de 1984, fuimos a Ecuador en gira y habíamos ganado el premio Alerce en Chile, y pensamos en ir a recibirlo. Hubo una discusión y decidimos tratar de entrar, ir a Chile. Por motivos económicos, se decidió que fueran dos y por ser los más entusiastas e insistentes, se nos encargó a José y a mí ir.
Antes y durante el viaje aéreo fuimos alimentando esperanzas, ya que habíamos pedido permiso sólo por 48 horas. No podíamos quedarnos más por compromisos artísticos. Cuando llegamos a Pudahuel, decidimos bajar al último. De pronto, avisan por los parlantes que sólo es posible bajar por una puerta, sólo los que van a Chile, y, en forma extraordinaria, se pidió que los pasajeros bajaran con el pasaporte en la mano.
Nosotros, por casualidad, nos encontramos a bordo con Roberto Bravo, el pianista chileno. Roberto se había jugado por ayudar, y había enviado un télex al gobierno chileno desde Roma pidiendo que nos dejaran entrar. En la puerta del avión, paso mi pasaporte y me dicen que no puedo bajar. Yo pedí explicaciones, no me las dieron y empezó un tira y afloja con mi pasaporte. Finalmente lo solté. La escala de descenso estaba llena de agentes de la CNI, un verdadero callejón oscuro. Se nos impidió físicamente descender del avión.
Volvimos a nuestros asientos, los agentes se subieron y revisaron todo buscando quién sabe qué. Y se sube una rubia, aparentemente a cargo del grupo. Y ahí José hizo algo totalmente inesperado: le coqueteó a la rucia, con sus ojitos de perla negra. "¿Oiga que se ha demorado esta escala aquí, no?", le dice. Y con eso la desarmó, pues era lo que ella menos se esperaba.
Bueno, salimos expulsados a Buenos Aires, sin pasaporte. Al rato, la azafata nos trajo los pasaportes y sendos whiskys dobles. Llegamos a Buenos Aires y por suerte José tenía el teléfono de Mercedes Sosa, quien estaba de cumpleaños. Ella nos acogió y nos resolvió los problemas prácticos. De allí volvimos a Ecuador y Ecuatoriana de Aviación tuvo la gentileza y la decencia de reembolsarnos el pasaje.
El segundo intento fue colectivo. En marzo del 85, fuimos todos, de nuevo, desde Ecuador. Allí anunciaron que no se podía descender del avión, ya que Santiago no era escala de ese viaje. Se paró entonces un colombiano y reclamó que él tenía que bajar, ya que quería comprar vino chileno para una fiesta que tenía en Buenos Aires. La azafata hizo algunas averiguaciones y volvió diciéndole que sí podía bajar. El pobre colombiano no supo qué le pasó por encima. Siete bólidos (risas).
Nos subimos al bus (en esa época no había una manga directa entre el avión y el aeropuerto sino que se hacía un recorrido en bus), no hubo agentes de la CNI esta vez. En el bus tocaban música folklórica dando la bienvenida a Chile. Llegamos al hall de tránsito (del aeropuerto) y nos dimos cuenta de que andábamos sin dinero. Max de repente se encontró una libra y se puso a la cola para cambiar y poder llamar por teléfono a alguien. Por una ventana se veía hacia afuera. Ahí Jorge dice "mira, estamos a diez metros de la calle". Y comenzó una discusión acerca de si eran diez o doce metros los que nos separaban del exterior del aeropuerto. En eso aparece Susana, mi mujer, que estaba en Chile y se mete a la fuerza. Bueno, la situación se resolvió y pude besar a mi mujer en Santiago. Soy el único Inti que ha podido hacerlo desde el golpe (risas). Empezaron a aparecer parientes que sabían de nuestra posibilidad de bajar del avión y comenzamos a conversar a través de una ventanilla minúscula, el Loro con su hermana, otros con amigos, etc.
Bueno, tiempo de volver al avión, subimos y me encuentro a boca de jarro con la azafata que nos había tocado la vez anterior, cuando no nos dejaron bajar. "¡Usted!", digo yo. "¡Usted!" dice ella. Y allí comenzó la conversación donde ella nos contó lo que había pasado en la primera ocasión. Al avión lo pararon en el cabezal de la pista, lo rodearon de tanquetas con un movimiento de tropas que aterrorizó a la tripulación. Los amedrentaron y ellos creyeron que llevaban a bordo a los peores bandidos del universo. Lo más curioso fue que esta niña trabajaba normalmente en los vuelos Quito-Miami, pero de vez en cuando hace el viaje a Santiago-Buenos Aires. En las últimas dos ocasiones le habíamos tocado nosotros a bordo. Los whiskys dobles corrieron todo el camino (risas).
LUCHO: ¿Va a haber otros intentos de retorno?
JOSÉ: No sólo intentos. Nosotros seguiremos reafirmando nuestro derecho a vivir allá. Chile es tan nuestro como nuestra infancia nuestra adolescencia o nuestros actos. Pretender quitarnos a Chile es como querer quitarnos el color de la piel o el modo de andar; es imposible. Nosotros estamos totalmente seguros de que vamos a volver a Chile, de que nuevamente actuaremos entre el público que nos vio nacer como conjunto y nos alentó en los años en que estábamos inventando a Inti-Illimani. Y como individuos, recorreremos una vez más las calles y rincones de nuestros años de inocencia y de juventud apasionada y abrazaremos a todos aquellos que nunca se han apartado de nuestros pensamientos. En canciones como "Vuelvo", "La mitad lejana" y "Colibrí" hemos expresado algunos sentimientos sobre el tema y tenemos la certeza absoluta de que Chile superará el crimen pavoroso del exilio forzado. Esta convicción nos mantiene activos y optimistas.
Ese fragmento es profundamente significativo para entender la emoción que recorre el audio de este concierto, las ganas, las ansias de estar de alguna forma en Chile.
Por último, es impresionante escuchar el tema “El Sol Labrador”, que vendría a ser una segunda versión de el tema “El Colibrí”, que el Inti ya venía cantando desde 1984. Eso explica las palabras de Coulón al presentar el tema. ”La próxima es una canción que tiene texto de un poeta chileno y música de un músico chileno que son una sola persona y que nosotros contamos en la fila de nuestro conjunto y se llama José Seves. (...) El (tema) se llama “un sol labrador” y ustedes tal vez lo conocen de otra manera, pero las cosas, las canciones, sufren las modificaciones más extrañas que ustedes pueden imaginarse. Toda semejanza con otra canción es absolutamente, no es rara porque la otra también es de él.”
El texto dice lo sgte:
Esta vez el alba
no vendrá de oriente,
cambiará de surtidor.
Nacerá del escondrijo
que el tiempo sombrío
lleno de dolor.
El rodar del viento
crecerá sus rutas,
su energía y su corcel.
Intentando los espacios
que los prisioneros
han soñado ver.
Salí como un sol labrador.
A nombrar la palabra perfecta
y desnuda que vuelve a la voz.
Crecer construyendo un panal
de variados enjambres,
celosos guardianes del pan y la miel.
Justo días severos,
la razón y el fuego
que sostienen la cerviz.
Bien erguida la vigilia,
muy abierto el ojo,
fresca la raíz.
Errantes del mundo,
pobres de albedrío,
condenados a vagar.
Abandonen el destierro,
compartiendo el cielo,
vuelvan a volar.
Correr a escuchar en el mar,
lo que el tiempo perdido
y los náufragos vivos
nos quieren contar.
Vivir defendiendo un país
con rigor y alegría
hacer invencible
tu luz y su paz
Bailar, con el aire bailar
al abrirse la muerte
y ver a mi padre
que vuelve a encontrar
su tierra y su mar
su fuego y su miel
su luz y su paz.
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Ahí José Seves hace presente en forma concreta la muerte de su padre mientras José estaba en el exilio, y no pudo entrar a Chile como lo señala el texto de mas arriba del libro “Fragmentos de un sueño”, y que estaba presente de una forma mas sutil en la primera versión de “El Colibrí”.
El dolor, el quiebre, la unión, el futuro reencuentro; todo está en este fragmento del concierto de ese marzo de 1985
Ese concierto fue cubierto por 2 equipos audiovisuales, cuyos videos pueden ver en la cineteca en línea:
De repente me doy cuenta de que, en este largo recorrido del blog, he dejado fuera varios discos importantes. Uno de ellos es este, el cuarto álbum publicado por Inti-Illimani durante su período de exilio.
Para adentrarnos en este trabajo voy a recurrir a parte de los textos contenidos en dos libros dedicados al grupo, los que ayudan a contextualizar el momento histórico y artístico en que fue concebido.
En En las cuerdas del tiempo. Una historia de Inti-Illimani, de Jorge Coulón y Federico Bonadonna, se señala lo siguiente respecto de este disco:
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Hacia la libertad fue lanzado a dos años del golpe y fue el cuarto disco del grupo en Italia que situó a Inti Illimani en el punto más alto de su carrera.
La portada es de cartón áspero y blanco como la leche. En primer plano sobresale un típico mural colorido, hermoso. Dentro del álbum de fondo negro con letras blancas hay una foto maravillosa en blanco y negro de Inti Illimani en un concierto, en la que el grupo está de espaldas a un público multitudinario que abarrota la Piazza della Signorina de Florencia durante la Fiesta Nacional de la Unidad de 1975.
En esa etapa, gran parte de las ganancias de Inti Illimani se destinaban al financiamiento de la resistencia chilena. Los portuarios eran el canal por el que pasaban las ayudas económicas y mensajes desde y para Chile.
Precisamente, a través de los portuarios de Génova se pudo saber que los servicios secretos "desviados" y los neofascistas colaboraron con la policía secreta chilena.
En Hacia la libertad se encuentra la copia de un fragmento de un documento enviado clandestinamente por los portuarios chilenos, escondido en el cargamento de los barcos que atracaban en los puertos de Livorno y de Amsterdam. En la nota se lee:
SOLIDARIDAD INTERNACIONAL
Agradecemos profundamente las solidarias manifestaciones de apoyo que se están realizando a favor del pueblo chileno, para derrotar definitivamente la dictadura fascista en nuestro país.
PEDIMOS QUE
1. No se efectúe ningún tipo de carga hacia Chile o viceversa
2. No se compre cobre
3. Se boicotee cualquier barco chileno, impidiendo el cargamento de armas hacia Chile, negando cualquier tipo de ayuda económica para los matones chilenos.
VIVA LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL
VIVA LA SOLIDARIDAD LATINOAMERICANA
¡PROLETARIOS DE TODO EL MUNDO, UNANSE!
GRACIAS, TRABAJADORES DEL MUNDO VENCEREMOS
—En Hacia la libertad bay algunas canciones memorables, como "Canto a los caídos", "El arado", "Canción a Víctor" ¿Por qué en esta última escribes el verso: "caíste allí, junto a otros mil, cuando nació el dolor"? ¿Qué significa para ti "Cuando nació el dolor"?
Hacia la libertad es un disco que aparece en un momento en que estábamos inmersos en la duplicidad entre la explosión de nuestro éxito italiano y mundial y la situación dramática de Chile. "Canción a Víctor" y "Canto a los caídos" están estrechamente relacionados con lo que sucedía en nuestro país. El verso "Cuando nació el dolor" hace referencia a nuestra generación, nacida en la segunda mitad de los años cuarenta, una generación que nunca había vivido traumas profundos y que estaba acostumbrada al éxito. En los años sesenta, nosotros comenzamos con la lucha por la reforma universitaria. Cuando estalló el mayo francés, ya habíamos elegido un rector comunista en nuestra universidad con voto universal: votaron estudiantes, académicos y empleados, aunque el voto tenía un peso diferente dependiendo de las categorías, de todas maneras, era universal. Esta extraordinaria participación democrática dio un impulso dinámico a la universidad.
Hasta el golpe, nuestra generación estaba teniendo éxito: le tocó vivir el 68 con la reforma universitaria y la llegada de Allende al gobierno en el 70.
Estábamos convencidos —incluso con una cierta arrogancia— de que nadie nos podría detener. Éramos una generación feliz que se sentía de alguna manera por encima de cualquier derrota posible. Éramos la generación de la liberación sexual, que tenía la píldora anticonceptiva, con el fantasma del sida todavía lejos. Parecía una libertad sin límites. Si bien muy comprometida políticamente, nuestra generación era la de los hippies, de los hijos de las flores, de los soñadores. En definitiva, no conocíamos el dolor.
Había una identificación entre el vector del tiempo y el vector del progreso: pensábamos que el paso del tiempo solo traería consigo mejoras. Sin embargo, de un día para otro nos vimos obligados a lidiar con la violencia extrema, el horror, la muerte. Eran cosas que no conocíamos.
—En Hacia la libertad grabaron "Vientos del pueblo" ¿Por qué es tan importante esta canción?
El texto está inspirado en el poeta español Miguel Hernández: "Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me avientan la garganta". Víctor concluye la canción agregando: "Así cantará el poeta, cuando la muerte me lleve por los caminos del pueblo desde ahora y para siempre". Le dijimos que esas palabras eran muy lúgubres. Desafortunadamente, se convertirían en una triste profecía. El las cambió y ya en el exilio recuperamos su texto original.
Es un disco fuerte y donde por primera vez se recogen cuatro creaciones de los integrantes que luego se transformaron en antecedentes importantes para futuros trabajos. Es un disco que, tal cual lo refleja el arte de la carátula, un mural al estilo de las Brigadas Muralistas Ramona Parra, fue grabado intercalando el dolor de las tragedias que íbamos conociendo, y de otra parte la fuerza épica recogida de la impactante solidaridad, sobre todo de Italia. Fue un disco muy reconocido por los italianos, con canciones que se transformaron rápidamente en banderas del repertorio: "Arriba quemando el sol" de Violeta Parra y "El arado" de Víctor Jara. También hicimos una incursión en la lengua italiana, traduciendo una canción de Sergio Ortega con texto de Neruda llamada "La patria prisionera", que como muchas en ese entonces coreábamos a voz en cuello y tomados por la emoción.
Todo el repertorio de este disco nació en el exilio, arreglos y creaciones, salvo la canción "Vientos del pueblo" de Víctor Jara, que habíamos montado en Chile junto a él poco antes de salir. En la versión italiana recuperamos parte de las melodías inventadas en ese arreglo y terminamos de estructurar mejor la participación de las guitarras y el canto. Hacen también parte del disco la canción "Hacia la libertad", un aire de cueca con texto de José Seves, y "Canción a Victor", con texto de Jorge Coulón. Ambas con música mía. Las dos, canciones apesadumbradas que hoy cuesta interpretar por la carga dolorosa del recuerdo de los tiempos en que nacieron. Algo similar sucede con "Canto a los caídos" de Luis Advis y texto de Jorge Coulón. Como recordaba previamente, esta marcha del film La tierra prometida pecó de una omisión que rápidamente detectó el compositor. "Chiloé" es un tema instrumental que compuse, el cuarto luego de "Alturas", y que mostramos muy emocionados a Francisco Coloane, el escritor chilote, en ocasión de una comida en la casa romana de Horacio Durán. Fue muy divertida la audición porque toda su curiosidad y simpatía mostrada en los primeros compases del tema cambió bruscamente apenas escuchó sonar la quena andina en un segundo fragmento de la pieza. Pasó de un estado de concentración positiva, por decirlo de algún modo, a otro de exaltación negativa que lo hizo decir con clara intolerancia: "Ese sonido no es chilote, jen Chiloé no existe la quena! Punto". La cena continuó con historias de la represión en Chile, donde Coloane aparecía engañando y sorteando la vigilancia de la policía.
Otra curiosidad es "Ciudad Ho Chi Minh", pieza instrumental de José que juega sobre la pentafonía de las músicas de Asia. Habíamos visitado Vietnam y muy vivo estaban los recuerdos de ese increíble viaje. Fue un homenaje a la guerra que los vietnamitas estaban a punto de ganar y que cambiaba el nombre de la capital del sur, Saigón, por Ho Chi Minh.
Después de estos comentarios que vienen desde dentro del propio grupo, ¿qué más se puede decir?
Es un hermoso disco, en el que Inti-Illimani continúa evolucionando en su desarrollo musical. El inicio del álbum es particularmente notable: la voz a capella de José Seves abre con "Arriba quemando el sol" en un arreglo grupal que terminaría siendo fundamental para varias versiones posteriores de esta canción. De hecho, la versión de Los Jaivas está fuertemente influenciada por la propuesta desarrollada aquí por el Inti.
La interpretación de "El Arado" incluida en este disco también ocupa un lugar fundamental dentro de la trayectoria posterior del grupo. Es una versión que nunca han dejado de interpretar y que terminó consolidándose como una de las lecturas más reconocibles de esta composición.
"Canción para Víctor Jara" viene a encarnar una presencia que resulta esencial a lo largo de todo el álbum. De hecho, cuatro de los diez temas contienen referencias directas o indirectas a Víctor Jara. No es casualidad: Inti-Illimani era probablemente el grupo que mantenía más fresca su memoria, considerando que habían trabajado estrechamente con él desde 1970 hasta su asesinato en 1973.
Es un disco donde conviven la nostalgia, la memoria, el compromiso y una notable búsqueda musical. Un trabajo que muestra a un Inti-Illimani cada vez más maduro, ampliando sus horizontes sonoros sin perder la identidad que había construido durante los años anteriores.
El traspaso lo hice de la primera edición italiana, y les comparto las imágenes de la edición francesa con la hermosa portada de Humberto Loredo.
Un tremendo disco para escuchar.
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Listado de Temas:
Lado A:
1. Arriba quemando el sol (Violeta Parra)
2. La Patria Prisionera (Pablo Neruda - Sergio Ortega)
3. El Arado (Víctor Jara)
4. Canción a Víctor (Jorge Coulón - Horaacio Salinas)
5. Ciudad Ho Chi Min (José Seves)
Lado B:
1. Chiloé (Horacio Salinas)
2. Vientos del Pueblo (Víctor Jara)
3. Hacia La Libertad (José Seves - Horacio Salinas)
4. Cai Cai Vilú (Víctor Jara)
5. Canto a los Caídos (José Seves - Jorge Coulón - Luis Advis)
Miedo, torturas, exiliados, desaparecidos, degollados, pobreza extrema y toque de queda. Para quienes vivimos nuestra niñez y adolescencia en aquella época, esa era la única realidad que conocíamos, y cualquier aire que propusiera cambios, algo distinto o alguna esperanza, nos tomaba de la mano y lo seguíamos como fuera.
Así fue como la música creada desde el exilio fue entrando a Chile, difundida principalmente por el sello Alerce y por las grabaciones que tímidamente publicó EMI a partir de material de su catálogo previo al Golpe de Estado.
La esperanza de ver en directo a los grupos que permanecían en el exilio era casi nula. Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar cuando, a principios de la década de 1980, las condiciones políticas en Argentina se acercaron nuevamente a la democracia. Esto permitió que muchos músicos argentinos exiliados regresaran a su país y que se produjera una verdadera avalancha de conciertos y presentaciones de artistas comprometidos en ese país hermano.
Lo anterior llevó a que los grupos más importantes de la música chilena en el exilio, como Inti-Illimani y Quilapayún, programaran presentaciones en Buenos Aires y en ciudades cercanas a la frontera con Chile, como Mendoza, para que los chilenos que tuvieran los recursos —que no eran la gran mayoría— pudieran cruzar la cordillera y ver a estos músicos. Era encontrarse de golpe con la memoria, la esperanza, las nuevas propuestas y todo aquello que había traído la vida después de más de diez años de ausencia.
Dentro de la información que manejo, existen registros de que Quilapayún se presentó en Argentina en 1983 con un repertorio bastante tradicional. Posteriormente regresó en 1984 con una propuesta mucho más avanzada, similar a la que habían desarrollado en el Olympia de París. Ese cambio tan brusco terminó por afectar durante varios años la continuidad de sus presentaciones en Argentina.
Del Inti no tengo demasiada información sobre el detalle de sus visitas a Argentina durante aquellos años. Sin embargo, sabemos que hubo al menos dos presentaciones en Mendoza: una en marzo de 1985 y otra en noviembre de 1986. La que les comparto en esta ocasión corresponde a la presentación de noviembre de 1986, gracias al aporte de Andrés Ortega, quien, como él mismo se autodefine, es un “no chileno” amante de la canción chilena y que me contactó a través de las publicaciones de estos registros en YouTube.
Al escuchar el audio se percibe claramente que su origen es una grabación en cassette, la que además se conserva bastante bien. No tengo claro si corresponde a una grabación realizada desde el público o directamente desde la mesa de sonido, pero mantiene un equilibrio muy adecuado entre lo que ocurre sobre el escenario y las intervenciones del público.
Este registro se centra, casi en su totalidad, en repertorio creado o grabado por Inti-Illimani durante el exilio. De hecho, interpretan casi completo el disco "De Canto y Baile", grabado por el grupo en 1985 y publicado en Europa en 1986, según me comenta por interno Marco Castro.
Resulta especialmente interesante escuchar, con la perspectiva que da el tiempo, el diálogo que se produce entre el público y el grupo. Por un lado, un público que mantiene viva una visión marcada por la lucha, la dictadura, la represión y la conciencia social. Por otro, un Inti que llega con una mirada distinta, moldeada por los años y la experiencia acumulada, amortiguando de alguna forma esas intervenciones y desarrollando a lo largo del concierto una presentación de la calidad a la que siempre nos tuvo acostumbrados: una calidad superior en vivo.
En la actualidad existen pocos antecedentes disponibles en la web sobre esta presentación del Inti en Mendoza durante 1986. Si uno busca información, aparece un documental conservado en la Cineteca que señala haber sido realizado para aquella presentación. Sin embargo, al revisar el material, cuando los músicos se presentan, todo parece corresponder al concierto de 1985. Además, se aprecia claramente que fue grabado en un galpón, mientras que en este concierto de 1986 el propio Inti agradece que la presentación se esté realizando en un teatro, señalando que ese es el espacio que le corresponde a la música.
Un tremendo concierto de Inti-Illimani para escuchar hoy, a casi 40 años de distancia.
Listado de temas:
1ra Parte:
1. Mi Chiquita (Nicolás Guillén - Horacio Salinas)
2. Papel de Plata (Julio Martínez Arteaga)
3. La Fiesta de la Tirana (Popular chilena)
4. En Libertad (Manuel Garrido - José Manuel Moya)
5. Dedicatoria de un libro (Aquiles Nazoa - Horacio Salinas)
6. Danza (Horacio Salinas)
7. Cantiga de la Memoria Rota (Patricio Manns - Horacio Salinas)
8. Canto Esclavo (Patricio Manns)
9. Campanitas (Alfredo Domínguez)– Mis Llamitas (Ernesto Cavour)
10. Bailando, Bailando (Horacio Salinas)
11. Epílogo (Violeta Parra - Luis Advis)
2da Parte:
1. La Ronda (Horacio Salinas)
2. Un Son para Portinarí (Nicolás Guillén - Horacio Salinas)
3. Sensemaya (Nicolás Guillén - Horacio Salinas)
4. El Vals (Horacio Salinas)
5. La Muerte no va Conmigo (Patricio Manns - Horacio Salinas)
6. El Mercado de Testaccio (Horacio Salinas)
7. Arriba quemando el Sol (Violeta Parra)
8. Cándidos (Eugenio Llona - José Seves)
9. Danza di Cala Luna (Horacio Salinas)
10. Samba Lando (Patricio Manns - Horacio Salinas - José Seves)
11. El Aparecido (Víctor Jara)
12. Vuelvo (Patricio Manns - Horacio Salinas)
13. Run Run se fue Pal Norte (Violeta Parra)
14. Señora Chichera (Popular boliviana)
15. Lloran mis ojos por verte (Popular chilena)
16. Adiós Santiago Querido (Segundo Zamora)
17. El Pueblo unido Jamás será vencido (Fragmento) (Sergio Ortega)