No está mal, nada mal.
Mejor dicho, está todo bien. Muy bien.
Creo que el del 7 de agosto fue uno de los mejores conciertos a los que he ido en mi vida.
El Inti Illimani lanzó su nuevo disco, “Caminos”, un disco de un grupo cantautor, con buena música, buenas letras, canciones dignas de su repertorio, de su historia; no como esas canciones de otros grupos que da vergüenza escuchar por mucha historia que tenga la agrupación. (No digamos Quilapayún acá, por favor).
Y lo que pasa con el Inti, con cualquiera de los dos, es que uno va a la segura. Suenan bien, no hay errores garrafales, no hay malas interpretaciones. Las últimas veces que he ido a ver al Quila era horrible, un eterno nerviosismo para que no se equivocaran tanto, para que no desafinaran tanto, y para que dejaran de tocar esas canciones nuevas. Horribles, horribles.
Si Carrasco estornudaba, lo tocaban en vivo, lo amplificaban, le ponían toda la desafinación y el sinsentido posible para demostrar esa obra de arte. Y dejé de ir a verlos.
Pero con el Inti eso no pasa. Uno va a disfrutar el concierto. Buenos músicos, buenas canciones, buen disco. Buen concierto.
¿Cuánto hace que un grupo vinculado a la Nueva Canción Chilena no hace un concierto presentando un buen disco, con canciones nuevas, bien interpretadas, con un grupo en buena forma?
Hace ya casi un par de décadas, por lo menos.
Y el Inti esta noche brilló.
Y la selección no fue lógica. Tocaron completo el disco, intercalándolo con algunos temas históricos y algunas de sus últimas producciones, como el regular disco “Agua”, con el cantautor italiano Wilson, en donde el buenismo exuda por todos lados.
Para corroborar lo anterior, y la vuelta que le dieron a la programación de los temas, está, por ejemplo, “Samba Landó”, que por lo general cierra los conciertos y que esta vez lo tocaron antes de la primera parte. Tocaron “El pueblo unido” cuando todavía quedaban más de 40 minutos para que terminara el concierto.
Al principio el concierto partió con algunos desniveles en el volumen de las voces, pero se fueron ajustando en el camino.
Otro punto que he reconocido en el último tiempo, al escuchar los conciertos históricos del Inti que me han compartido y que he publicado en el blog, es el nexo que hace Jorge Coulón entre el grupo y el público.
Y lo hace desde siempre. Siempre ha sido el que va más allá en las palabras, en lo que dice. No son palabras por decir. Hay un sustrato ahí que no es sencillo. Es lo que dice y cómo lo dice. Y es raro ver al Inti sin ese nexo.
El Inti Histórico ha tratado de desarrollar, de a poco, ese vínculo, principalmente a través de las intervenciones de Durán; pero le falta esa característica que tenían antes.
El año pasado me tocó ver al Inti Illimani sin los hermanos Coulón, ya que ellos andaban en Italia. Los vi en una presentación en Villa O’Higgins y el Inti perdió, de una, esa conexión con el público. Los músicos presentes trataron, entre todos y nerviosamente, de hablar, de comunicar; pero faltaba esa savia del árbol mayor.
Y volviendo a lo del viernes: El concierto fue tremendo.
Y no solo por los Intis, o sea, por ellos y por la forma en que han desarrollado su trabajo en el último tiempo. Me refiero también a su trabajo en el territorio, con músicos, con niños, con jóvenes, con trabajo desde la base, con bailarines, y todo eso quedó plasmado en el concierto con una fiesta al cierre que literalmente me quedó al lado.
Es todo un gran recital.
Creo que irrepetible.
Una gran fiesta.
Ahora, a esperar el cumpleaños del próximo año,
con todos los sabios sobre el escenario.
El registro que les comparto fue hecho con notas de voz del teléfono, y que valga como un registro casero de lo que alcanzó a sonar ese día, para los que a la distancia quisieron y no pudieron ir.
Las fotografías fueron extraídas desde https://www.instagram.com/manurojasfotos/
1 comentario:
...¿Y el listado de los temas?
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