jueves, 25 de abril de 2019

Myriam Hernández. 104860. EMI Odeón Chilena. 1988. Chile







Los dejo con este cassette para cerrar la semana. Durante gran parte de la década de 1980 Myriam Hernández era una cantante que hizo casi completamente su carrera al alero de "Sábados Gigantes", en la sección "el ranking  juvenil" en donde participaban entre otros Luis Jara, Rodolfo Navech, Alejandro de Rosas, y otros nombres mas que se me escapan de la memoria.

El golpe de timón que tuvo Myriam Hernández en su carrera, y que la diferenció del resto de sus compañeros, comenzó con esta producción que les comparto el día de hoy. Fue un disco que al escucharlo de nuevo, uno puede darse cuenta que tuvo un montón de singles exitosos en el medio chileno radial durante esa época, esto ademas acompañado con un cambio de look de la cantante que en el programa de canal 13 siempre se veía muy recatada, con vestimenta que le cubría completamente el cuerpo, y este disco la mostraba con vestidos mas abiertos, con un par de piernas que le llegaban hasta el suelo, lo cual fue llevado a los videos promocionales y a las presentaciones televisivas y en vivo,  todo lo cual era un adorno a una interprete que supo poner su voz y calidad interpretativa a una serie de buenas canciones.

En internet he encontrado esta nota del diario la hora escrita por Ignacio Silva, que detalla el origen de este disco:

El escenario era complejo. A mediados de 1988 y aprovechando el éxito de la teleserie Bellas y audaces, TVN lanzó mediante CBS un cassette con la banda sonora que se transformó en un fenómeno de ventas. Eso sí, el pionero álbum, que alcanzó la primera certificación séxtuple platino del país, encerraba una polémica: además del tema central (Y que sé yo, que sé, de Eduardo Valenzuela) y otros hits a cargo de artistas como Mecano y Pimpinela, su tracklist incluía Ay amor, la primera canción de una debutante Myriam Hernández, aunque sin los permisos correspondientes.

“Esa canción la grabamos nosotros y se lo pasamos a la EMI. Ellos la metieron en el cassette. El compromiso era que iban a grabar un disco entero de ella, pero pasaba el tiempo y los hueones no querían grabar”, recuerda ahora Claudio Riquelme, el primer mánager que tuvo la cantante.

“De repente descubrí que nunca habían firmado un contrato con nosotros, pero habían vendido el tema, lo que era una ilegalidad total. Si no tenís contrato cómo lo vendís para un disco que tampoco era propiedad de ellos. No había contrato, no había ninguna nada”.

Según el relato de Riquelme, la historia se resolvió gracias a una estrategia: aunque lo lógico era presentar una demanda, la situación irregular terminó siendo una amenaza perfecta para que el sello accediera a grabar el álbum de Hernández.

“Se me ocurrió llamar al Gogo Muñoz, que lo conocía porque éramos amigos y porque ya había trabajado con gente como Zalo Reyes. A mí se me puso que era bueno para componer y hablé con él”, recuerda el mánager, que por esos años también tenía entre sus clientes a Miguelo.

Muñoz, un compositor y cantante que incluso había llegado a participar del Festival de Viña, escribió tres canciones. Entre ellas, la que se convertiría en el gran hit de la carrera de Hernández: El hombre que yo amo.

“Me habían encargado una canción y yo mandé tres; esa, Corazón desorientado y Eres. La verdad es que la idea era que no fueran canciones de despecho, que por ese entonces estaban de moda. Había mucha gente que estaba enamorada, era un porcentaje no más la que sentía el despecho. Así lo sentí yo, y por eso desarrollé la canción”, cuenta hoy Gogo Muñoz.

Riquelme concuerda: “Yo le dije que quería que me hiciera un tema que fuera como un himno de amor, porque en esa época estaban de moda muchas minas que cantaban contra los hombres, como la Rocío Jurado y la Vikki Carr. La idea era hacer lo contrario y sacar un tema para dedicárselo al hombre, para cuando estuviera de cumpleaños o qué se yo”.

Eso sí, el mánager advierte que la voz de Huele a peligro tenía sus reparos. “Al principio a la Myriam no le gustó mucho porque encontraba que el Gogo era muy cebolla. Yo le dije ‘pero bueno, qué tiene, si le ha hecho temas al Zalo Reyes, pero veamos. Después me discutes’. Y cuando escuchó el tema se convenció”, recuerda.

-¿Porque se dio cuenta que iba a ser un hit?

-O sea, cuando nosotros grabamos tampoco le tomamos el peso ni pensamos que iba a ser el tema que íbamos a sacar. Pero cuando terminamos de grabar y se masterizaron los temas y todo, El hombre que yo amo era por lejos EL tema.

Como el resto del disco homónimo con el que Myriam Hernández debutó en 1988, El hombre que yo amo fue grabada durante ese año en los Estudios Sonotec de Santiago. Eso sí, fue uno de los pocos temas que tuvo como productor a Gogo Muñoz (la mayor parte del disco fue producido por Juan Carlos Duque).

Una vez lanzada, además, marcó automáticamente una diferencia: fue, de hecho, el primer número uno en el ranking Billboard de la cantante chilena. “En ese tiempo vivía en Nueva York, así que yo mismo me encargué de llevar la canción para promocionarla en Miami. Todavía me acuerdo cuando me llegó. La primera vez que la escuché lista sentí una gran emoción”, recuerda el compositor sobre el single, que luego se popularizaría junto a su videoclip grabado en las dunas de Concón.

-¿Pensó que esta canción se iba a transformar en el éxito que fue?
-No, para nada. Yo me esmeré para hacer una buena canción, como generalmente lo hago. Pero me acuerdo que la primera vez que mi esposa la escuchó me dijo ‘qué linda canción’. Ella estaba acostumbrada a escuchar canciones todos los días, pero me dijo que esa canción se parecía a mí. Eso fue distinto.

-¿Considera que es una de las grandes canciones que ha compuesto?
-Sí. Lo que pasa es que en Centroamérica suenan todas las canciones, pero sin duda El hombre que yo amo es una canción que se ha convertido en un clásico hace rato. El mayor que he escrito hasta ahora, pero puede que mañana escriba otra canción y resulte mejor.

-¿Y qué significó El hombre que yo amo para usted en lo económico?

-Me cambió la vida. Ahora las ganancias como autor no son lo mismo, hay una crisis muy grande desde la irrupción de Internet que desordenó en todo el mundo la gran industria de la música. Pero en ese momento, económicamente, me cambió.

Hay una nota de La Cuarta en que entrevistan a Myriam Hernández y dice por otra parte que ella siempre supo que el tema "El Hombre que yo amo" sería un éxito, contradiciendo lo que sale publicado en la nota de mas arriba:

“La verdad es que me  presentan la canción (el compositor argentino Gogo Muñoz), me enamoro de ella. No está hecha ni dedicada para nadie especial. De mi parte no va a ningún hombre. A mí me enamora la melodía, la letra. Encuentro que es una canción con personalidad que es fácil que se quede permanentemente en la historia de la música”.

– Un olfato musical pa’ los exitazos.

– Lo sentí así, y luché por grabar esa canción y se transformó en un hit y un tema que está en el ADN de mucha gente y me da mucho gusto. Pero no está dedicada a nadie. Es más,  empecé a reparar en su letra, y hay estrofas en que no estoy de acuerdo con la canción.

– ¿Se arrepintió de amar al suertudo?

–  Jajajá Es en esa parte que dice vuela siempre lejos, pero vuelve al nido, me carga. De repente empecé a pensar y dije ‘no, si vuela siempre lejos que se vaya’, a no ser que sea piloto.

– ¿Y qué le diríamos ahora?

– Podría decir: ‘Vuelo siempre lejos pero vuelvo al nido’, en alusión a mí, porque siempre viajo por mis conciertos y vuelvo a mi casa, jejejé.

– ¿Es verdad que te molestaban con un dentista por el tema?


– Sí, yo estaba en ese entonces pololeando con un dentista, pero no estuvo hecha para él. Aunque quizás él piense que sí.

– Los archivos de los “myriamadictos” dicen que incluso, dejaste de cantarla un añito entero (2006-2007).
– Sí, pero no por nada especial. Fue por mostrarme y  demostrar también que no era tan solo “El hombre que yo Amo”. Hay muchos éxitos. Está “Huele a Peligro”, “Se me fue”, “Herida”, “Mío”, “Tonto”, “Te pareces tanto a Él”, que en un minuto dije voy a demostrar que el público aunque siempre quiere escucharla, pero se puede hacer un concierto sin ella. 

– ¿Sentiste que te cargaban el clásico como  único hitx? Así  como René de la Vega y su Chica Rica?

– Al principio, sí, era (hace el gesto de que la apuntan con el dedo) “Mira, el hombre que yo amo” y no era “Mira, Myriam Hernández”. Pero eso es en un comienzo, evidentemente fue muy potente y se me conocía por el título de la canción. Luego cuando haces historia artística y vas sumando más éxitos creas una plataforma de carrera pasas a ser tu nombre.

– Una duda que me ha acechado todos estos años. Escuchando tus canciones como que te enamorabas de puros pasteles, puchas que te hacían sufrir.

– (Risas) Hay una cosa que he sacado a relucir, yo comienzo mi carrera internacional y de canciones en un momento en que a mí no me quería firmar el sello porque no creían en mi estilo. Como en este “buen trato al hombre” no es lo que se lleva, se lleva una mujer más agresiva, me decían.


– ¿Y qué hizo?

Dije que quería comunicarme románticamente con una letra fácil, simple, de  empatía y luché por eso. Creo que he tratado muy bien a los hombres.

– Ha sido demasiado generosa diría yo.

– Sí, y cuando algo me molesta se lo hago saber con altura. No les digo nada agresivo, no me gusta ser agresiva en mi forma de ser y tampoco lo sería artísticamente.

– Esa gentileza muchos la podrían confundir con adoración al macho.


– Tampoco es eso, yo no soy  feminista ni machista, pero el papel de geisha no va conmigo. Tengo un carácter fuerte, soy súper dulce pero taurina cuando me buscan me encuentran. Necesito un hombre de carácter fuerte, no que me siga el amen en todo.

El éxito de la canción "El Hombre que yo amo" ha significado que sea la segunda canción chilena que mas ha generado ganancias de derecho de autor según los registros de la SCD indicados en esta nota de 2013 (datos antes que llegaran los éxitos de Scaramelli en TV).

Lado A:
1. El hombre que yo amo (Gogo Muñoz)
2. Quiero saber (Juan Carlos Duque)
3. Ay amor (J. Elliot - N. Prado)
4. Sin querer (Ignacio Loyola)
5. Has dado en el blanco (I. Simonds)

Lado B:
1. No pienso enamorarme otra vez (Myriam Hernández)
2. Corazón desorientado (Gogo Muñoz)
3. No es preciso (Ignacio Loyola)
4. Quiero cantarle al amor (Juan Carlos Duque)
5. Eres (Gogo Muñoz)


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